jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Merecía siempre ese beso?

Es curioso el funcionamiento de la mente, o de mi mente, para ser más exactos.
Cuando te fuiste tenía tal dolor emocional, que me bloquee, luego me puse en automático a funcionar y no recuerdo haber pasado nunca por esa calle, no de manera consciente y sabiendo que calle era.
El dolor vuelve intermitentemente, no te creas que es solo por ti, no cielo, es por todo lo que me has hecho pasar, tú no eres más que el sujeto que llevo a cabo tales acciones.
Hace unos días, pase por esa calle, sola. Estaba lloviendo y no veía así que pise todos los charcos y como no las veinte mil alcantarillas de la maldita calle, y tropece, pero no caí.
Ese momento de inestabilidad trajo todos los recuerdos a mi mente, recuerdo mi manía de que no me dejaras nunca en la puerta de casa, sino al principio de esa calle, para poder despedirte con total libertad y para que cuando tenías un día cariñoso y alegre te quedaras al principio de la calle viendo como yo bajaba saltando las alcantarillas, jugando, siendo una niña feliz que se da la vuelta con la ilusión de ver una sonrisa en tu cara.
Otros días nos despediamos y tú te quedabas en el coche, yo salía, de nuevo saltaba las alcantarillas y sonreía igualmente pensando en si ya te habrías ido o si al cruzar te vería pasar, y entonces un día decidiste que yo me merecía un beso más y viniste con el coche hasta el cruce, dando una vuelta tan estúpida como mis saltos, te paraste en medio del paso y me besaste.
Desde ese día cada vez que nos despediamos en el coche saltaba rápido e incluso corría impaciente por ver si ese día me merecía el beso de regalo.
Entonces, entonces no era consciente de que yo...
Aún lo dudo.
¿Merecía siempre ese beso?
No recuerdo como nos despedimos la última vez. No recuerdo el último beso.
Pero hace unos días cuando tropece no puede evitar sentir rabia, ¿Por qué cojones si has sido un maldito tropiezo no sales ya de mi cabeza?

lunes, 24 de noviembre de 2014

Ciclo.

Os creéis que porque me muestre impasible no siento.
Que si no contesto es porque no quiero.
Que si me caigo es porque tropiezo.
Lo siento, pero no.
Siento, siento tanto que no puedo expresarlo.
No contesto porque no encuentro la forma de explicaros lo que llevo dentro, lo que tengo en mi Cabeza, tal vez lo que siento.
Y lamento aún más deciros que muchas veces caigo sin haber un tropiezo previo, simplemente me desequilibro y me hundo, sin más piedras en el camino que mis propios pensamientos (des)enredando mis sentimientos en la torpe búsqueda de las palabras para contestar.