viernes, 19 de diciembre de 2014

Problemas de entenditiempo.

Yo te hablaba de futuro y ahora vienes a hablarme de pasado.
Ese es el problema hablar y hablar cuando teníamos que sentir, el presente.
Dejaste de escribir para mi y yo por fin conseguí dejar de escribir por ti, ahora mismo estoy escribiendo para ti porque has decidido escribir por mi y de nuevo no hablamos el mismo idioma, tenemos problemas de entenditiempo.

Deja estar lo que fue.

Deja de hurgar en tu herida que no me vas a abrir la cicatriz.

jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Merecía siempre ese beso?

Es curioso el funcionamiento de la mente, o de mi mente, para ser más exactos.
Cuando te fuiste tenía tal dolor emocional, que me bloquee, luego me puse en automático a funcionar y no recuerdo haber pasado nunca por esa calle, no de manera consciente y sabiendo que calle era.
El dolor vuelve intermitentemente, no te creas que es solo por ti, no cielo, es por todo lo que me has hecho pasar, tú no eres más que el sujeto que llevo a cabo tales acciones.
Hace unos días, pase por esa calle, sola. Estaba lloviendo y no veía así que pise todos los charcos y como no las veinte mil alcantarillas de la maldita calle, y tropece, pero no caí.
Ese momento de inestabilidad trajo todos los recuerdos a mi mente, recuerdo mi manía de que no me dejaras nunca en la puerta de casa, sino al principio de esa calle, para poder despedirte con total libertad y para que cuando tenías un día cariñoso y alegre te quedaras al principio de la calle viendo como yo bajaba saltando las alcantarillas, jugando, siendo una niña feliz que se da la vuelta con la ilusión de ver una sonrisa en tu cara.
Otros días nos despediamos y tú te quedabas en el coche, yo salía, de nuevo saltaba las alcantarillas y sonreía igualmente pensando en si ya te habrías ido o si al cruzar te vería pasar, y entonces un día decidiste que yo me merecía un beso más y viniste con el coche hasta el cruce, dando una vuelta tan estúpida como mis saltos, te paraste en medio del paso y me besaste.
Desde ese día cada vez que nos despediamos en el coche saltaba rápido e incluso corría impaciente por ver si ese día me merecía el beso de regalo.
Entonces, entonces no era consciente de que yo...
Aún lo dudo.
¿Merecía siempre ese beso?
No recuerdo como nos despedimos la última vez. No recuerdo el último beso.
Pero hace unos días cuando tropece no puede evitar sentir rabia, ¿Por qué cojones si has sido un maldito tropiezo no sales ya de mi cabeza?

lunes, 24 de noviembre de 2014

Ciclo.

Os creéis que porque me muestre impasible no siento.
Que si no contesto es porque no quiero.
Que si me caigo es porque tropiezo.
Lo siento, pero no.
Siento, siento tanto que no puedo expresarlo.
No contesto porque no encuentro la forma de explicaros lo que llevo dentro, lo que tengo en mi Cabeza, tal vez lo que siento.
Y lamento aún más deciros que muchas veces caigo sin haber un tropiezo previo, simplemente me desequilibro y me hundo, sin más piedras en el camino que mis propios pensamientos (des)enredando mis sentimientos en la torpe búsqueda de las palabras para contestar.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Ni bien ni mal.

¿Quién decide lo que está bien y lo que está mal?
Yo creo que lo decide el Corazón. Que a veces la Cabeza se empeña en ponerle normas que no entiende.
El corazón no entiende de tiempo, de eso entiende la Cabeza que le dice al corazón que el amor es rutina.
Pues el mío se está rebelando y dice que el Amor es sentir sin normas, es dejarse llevar por lo que te hace perderte y que no te importe llegar tarde porque las sonrisas siempre llegan inpuntuales. Y pierdo hasta la voz por encontrarme riendo.
Y pierdo los mocos corriendo en dirección contraria a lo que puedan dictar las normas morales. Me alegro de quedarme sin respiración al poder respirar.
Me alegro de todas las piedras que me han hecho tropezarme, y ninguna caída podrá con mis ganas de que "está piedra es la que me guardo en la caja que puedo dejar sin tapa" se convierta en una realidad.
Quiero seguir descrubiendome, seguir andando, seguir creciendo, seguir... Por mis propios pies pero poniéndome los zapatos de cualquiera que esté dispuestx a dejarmelos.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Las Personas tememos los Domingos, la gente los lunes.

Cada Domingo llama a la puerta de mi Cabeza la maldita tristeza, y yo me hago la dormida o incluso la muerta, pero ella entra, se cuela, o a lo mejor, yo siempre dejo la puerta de atrás abierta porque no sé (sobre)Vivir sin ella.
Y hace unas horas escribía sobre Ella, y ahora escribo sobre mi.
Porque a veces quiero olvidar mi existencia refugiandome en el Presente, pero siempre llegó manchada de pasado al futuro, y lo dejo todo perdido... ¿Qué habré perdido para sentir este vacío cada Domingo? ¿Qué no me dejaré ganar para sentir que estoy perdiendome otra vez?
¿Qué voy a hacer?
Vuelve a llamar la tristeza y me siento con ella a ver una película, que me sirva de espejo, que me hablé de depresión, Amor y lo cura, que en realidad no entiendo muy bien si me cura o me enferma más, pero me dejo llevar al bucle de sensaciones, porque a veces es más cómodo el dolor seguro que la felicidad efimera o de eso me convence mi amiga.
Se nos acaba la película y en los créditos finales me dice que si quiero que se vaya, la digo que se espere un poco que sino el sillón me queda grande para navegar por el naufragio que se acerca a mis pestañas, y la pido que se cuele entre mis huesos y me revuelva por dentro, que llegue al control de man(d)os y accione mis manos, que mi cerebro siempre ha sido suyo.
Escribo, sin pensar, ella me va guiando, hasta que por fin aparece mi rebeldía que ahora se disfraza de su sonrisa, y que bonita es, tanto que da miedo, pero un miedo de esos que te hacen sentir Viva, supongo que Ella no lo sabe aún, porque yo tampoco he podido explicarselo con la maldita tristeza pululando por mis recovecos, y no quiero empaparla, porque se que este frío se cuela hasta los huesos y que sin quererlo tú le cierrras la puerta de atrás y se cuela por la ventana.
No quiero que tu Presente se manche de mi pasado, y tú no quieres hablar de futuro y a mi se me escurre el tiempo entre las manos dudando entre Ser y estar.
Así que agarrame fuerte la mano, porque vuelvo a temblar y necesito que frenes la caída, mejor, ni la frenes, tumbate en frente mía y te prometo caer justo encima tuya sin hacerte daño, dejando espacio hasta que todo se haya pasado, tú solo dame la base sobre la que reconstruirme y te prometo que no te ataré de pies y manos, pero te amaré de pies a manos.
Joder.
Para que me despiertas si estaba dormidita abrazada a la tristeza, mira la que has liado, ahora tengo que Vivir con ella al lado y no puedo seguir tú paso, echo a correr, intento ponerme a tu lado, pero se ha disfrazado de mi sombra y tira de mi y me frena y justo cuando quiero echar a volar me dices que no tienes alas para dos que si quiero las mías empiece a mover mis manos en sentido contrario, y yo no sé...no...sé...
Dame un punto de apoyo, que no puedo, que la sombra se ha sentado en el suelo y por más que muevo mis manos, no levanto ni dos palmos del suelo, coño...si yo había soñado con lo idílico y había decidido que lo sano era la teoría, y ahora vienes tú con la práctica y yo...yo quiero lo ídilico de los sueños, porque si, siempre dejo algo abierto a la tristeza de los Domingos, al frío, al otoño, al invierno...
Pero quiero que seas mi invitada de honor, que con tus manos desnudes las paredes de mi habitación que tiene vistas al Corazón, que enciendas todas las luces de mi Cabeza y ya no haya sombra que me mantenga en una esquinita arrinconada.
Por favor.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Que estúpida fuí creyendo que Amor era dolor, y que putada que rimen dos palabras que jamás deberían pronuciarse en la misma frase. Pero claro, no me extraña que justificara las caricias que sentía como hostias, los mordiscos de rabia, la alienación de mi Persona, la despersonificación de el Yo por el Nosotros, el asco que me daba escribir esa palabra sabiendo que debería ser Conotras.
No sé como pude llegar a escuhar los te amo como un lo siento, no volverá a pasar. Como aprendí a justificar lo injustificable.
Que estúpida fuí creyendo que debía agarrarme al ''amor'' porque no volvería a sentir nada igual, y que inteligente me siento sabiendo que aún me queda Vida para Amar.
Que Amar es algo que no se puede explicar, que aún no he conocido, pero que se que voy por buen camino, que Amar debe empezar por encontrar a una Persona que te ayude a Amarte a ti misma, que te enseñe que el miedo es algo que se pierde cuando aprendes a estar contigo y compartirte.
Volvería a pasar por todo para llegar hasta aquí, y quiero seguir andando entre mis miedos como quien pasa entre las ramas de un bosque muy espeso mirando fijamente las estrellas y sabiendo donde está la Luna. Seguir el rastro de tu saliva hasta llegar a tu sonrisa y saber que aún me quedan primeras veces en el tintero de nuestros cuerpos.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Un vaso de agua que se colma con una lágrima y rebosa, y arrasa e inhunda.

Terapia es recurrir a una hoja en blanco y mis manos para poder escupir toda la mierda que se me atraganta y hace que me inunde y rebose.
No sé si alguna vez habréis tenido la sensación de que nada nunca estará bien y que no podéis con la inseguridad, el miedo y el desequilibrio, de llorar mientras andas por la calle y que se te caigan los mocos, te lleguen a los labios y pienses en lo asqueroso de la situación y se te escape una risa de pura gilipollez.
De pararte al filo de la carretera y quedarte mirando como pasan los coches, sopesando la idea de si debes cruzar cuando dejen de pasar o justo cuando sus luces te ciegen.
De esperar el metro y contar los últimos segundos hacia atrás mientras escuchas el ruido según se va acercando y cerrar los ojos y dar un paso hacia delante cuando notas el aire que mueve y que podría llevarte lejos de todo lo que ha hecho que tu mente te lleve a pensar eso.
De coger una caja de ansiolíticos, antidepresivos o cualquier otro tipo de medicación y jugar con tu dosis en las manos mientras vas dejando caer una y otra pastilla, y tomarte una y decirte a ti misma que te sobra miedo y te falta valentía para acabar con todas ellas.
De coger un sacapuntas y desatornillar su cuchilla y limpiarla mientras tu cabeza no para de machacarte y decides el lugar en el que deslizarla para abrir paso a todo tu dolor, a que salga y deje una marca visible e imborrable sobre tu piel.
Puede que haya visto demasiadas películas, que haya leído demasiados libros, que tenga una Cabeza que no funciona normal, que me guste demasiado el dolor, que me de seguridad la mierda, que entienda la tristeza como un sentimiento totalmente incontrolable.
Puede que me complique demasiado, que sea una Persona demasiado compleja, que sea una boba con veintemil botones que se pulsar con solo un gesto, una palabra, una mirada...
Puede que solo quiera que todo vaya bien, ser feliz, llorar de felicidad, pero que me crea incapaz de ello.
Puede que sea una dramática, una exaguerada, una loca, una desequilibrada, una extremista.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Me gusta.

Me gusta andar sin sujetador por casa, con cualquier camisa grande o vestido pequeño, y sentarme como una india, sin importar que se me vean las bragas.
Me da pereza depilarme todos los días o todas las semanas. Aunque algunas veces me apetece depilarme entera y acariciarme y dejarme acariciar o imaginar que me acarician por no atreverme.
Me gusta la ropa que está usada, vieja e incluso rota y lo mismo me pasa con las zapatillas, no me importa que estén sucias, es más, algunas me gustan más sucias que limpias.
Me gusta sacar la ropa del armario cuando voy a salir, probármela, mirarme en el espejo, cambiarmela y dejarla de cualquier forma en la habitación o el baño, y colocarla cuando tengo tiempo, no en ese momento.
Realemente no me gusta cambiarmela, me gustaría ponerme cualqueir cosa de mi armario y sentirme cómoda con ello, no mirarme y no gustarme o no sentirme capaz de ponerme algo. No me gusta tener el armario lleno de ropa que me regalan y no me gusta, pero que está muy mal visto descambiarla o preguntar. No me gusta que la ropa de mi armario vaya desde una 34 hasta una 40 y que me las pueda poner aleatoriamente durante mis cambios de peso sin importar de que talla son.
Pero volvamos con lo que me gusta, me gusta comer con las manos el pan, la pizza, el chocolate...me gusta mancharme y chuparme los dedos, y volvería a empezar con las cosas que no me gusta y no entiendo, como comer muerto, pero estaba contando lo que me gusta.
Me gusta, leer en posiciones extrañas, tumbada en el suelo, sentada en la esquina de la habitación rodeada de cojines, con los pies encima del sillon y la cabeza en el asiento...Me gusta leer antes de dormir y pensar en lo que he leído mientras va viniendo el sueño.
Me gusta dormir con Ella, y ponerle una pierna encima o un brazo o las dos cosas, me gusta sentir el contacto con la otra Persona, aunque me tire de la cama. Y si no duermo con alguien me gusta dormir con una almohada o incluso con un peluche grande, pero no me gusta que la cama se me quede grande.
Me gusta dormir, y me gusta despertarme y no recordar en que momento me dormí.
Me gusta escuchar música muy alta, y a veces me gusta que los demás también la escuchen aunque no les guste, simplemente porque a mi me gusta.
Me gusta razonar la más mínima idea y darle 98976354826354 vueltas hasta no recordar como era en un principio.
Me gusta buscar los por qués y para qués, aunque algunas veces haga cosas sin pensar, luego me gusta pensar que tiene una razón. Puede que eso tenga que ver con que me gusta hacer calendarios en hojas en sucio, poner cuadraditos con los números en verde y escribir lo que tengo pensado hacer para no agobiarme o agobiarme más, me gusta planificar, o a lo mejor no me gusta, pero me da seguridad.

Me gusta pensar y llevar la contraria para ver como defienden lo que yo pienso y aprender nuevos argumentos, y para aprender que me dirán con mis propias palabras.
Me gusta aprender, cualquier cosa que me enseñen con ganas, con pasión.
Me gusta ver a Personas haciendo cosas que les llena, que les desborda de felicidad, cuando pasa eso no puedo ser objetiva en si lo hacen bien o mal, porque creo que lo hacen mejor.
Me gustan darme cuenta de que me gustan muchas cosas y que no quiero contarlas todas porque me gustan los secretos que se susurran a oscuras en una cama.
Me gusta escribir, porque hablando me lio, o no encuentro las palabras, o no me atrevo a soltarlas o no soy capaz de ordenarlas. Aún así me gusta escribir así, sin más, sin buscar que sea algo bonito de leer, algo interesante o algo que guste, me gusta escribir pensando que no me atreveré a publicarlo, que nadie lo leerá, pero sorprenderme a mi misma con un impulso de locura o valentía o a saber el que y darle a publicar, y esperar y pensar en si alguien lo leerá y lo entenderá o se sentirá identificadx con algo...



domingo, 7 de septiembre de 2014

Coherente incoherencia,

A lo largo del día hacemos veinte mil cosas cotidianas a las que no solemos prestar mucha atención, yo, todos los días pongo la mesa y hace un tiempo me di cuenta que en un acto tan simple y tan poco trascendental para mi Vida, pongo todo de mi.
Cojo cuatro platos, pero no creáis que los primeros cuatro platos que encuentro en la cocina, sino que mi mente busca el plato adecuado para cada Persona ese día. Da la casualidad de que yo siempre me ponog un plato roto y que cuando no está no sé que plato ponerme y ese día la comida me parece una guerra un poco mas dura. Pero ahí no acaba la cosa, hay diferentes tipos de cubiertos y según como esté con el resto de mi familia pongo el mismo tipo de cubiertos o no. Creo que nunca he puesto cuatro tenedores y cuchillos iguales, o al menos no lo recuerdo. Solía ponerme el cuchillo que menos cortaba últimamente me pongo el que más.
Puede que todo esto no tenga sentido, y que no sean más que paranoias de mi cabeza que se empeña en enredar hasta el acto más simple de mi día a día.
Pero es que me estoy dando cuenta de que los pequeños detalles son los que de verdad hablan por mi, que a veces dice más de la relación de dos personas sus silencios que sus palabras, que seamos capaces de acompasar nuestra respiración y dejar que las lágrimas recorran nuestras caras.
Lo siento, lo siento mundo, Vida, soy una Persona, una Persona coherentemente incoherente, de palabras sin sentido y sentimientos sin palabras, de utipías inefables, de extremos que destrozan Todo y al mismo tiempo Todo sigue como si Nada, porque quizás mis extremos se han convertido en mi equilibrio inestable.
No sé, puede que esas dos palabras sean las que más uso y las que más me definen o puede que solo sea cosa de mi Cabeza.
Hoy no me apetece escribir nada lógico. Me apetece hacer frases de puntos seguidos que deberían ser puntos a parte o suspensivos, pero les tengo medio a ambos, no puedo con los finales ni con los suspenses y no sé, no sé, no sé...

sábado, 6 de septiembre de 2014

Quiero.

Quiero enamorarme, lo sé, es un acto suicida pero vale el miedo morir por ello. Quiero escribir(te), proclamar poesía en tu cuerpo y recitarte al oído todo lo que me inspiras, acompasando nuestra respiración. Quiero velar tus sueños y molestarte simplemente para sentirte más cerca, porque pa que dormir si puedo mirarte (y despertarte), alejar las pesadillas con nuestros susurros y besar húmedamente hasta que se sequen los temores que intentan inundar los ojos, pero quiero que tu mirada se desborde de placer y alegría. Quiero ver un amanecer cada vez que nuestras miradas resuciten nuestras almas después de cualquier noche en vela o día de no parar y que nuestras pupilas reflejen el paraíso. Quiero pasear a tu lado y que nuestras manos se rocen y no podamos evitar agarrarnos y acariciarnos, y colarte un beso cuando no sepa que decir. Quiero ver películas y no callarme los comentarios, y no aguantarme las ganas y que hagamos nuestros propios anuncios de felicidad que puedan durar una pequeña eternidad. Quiero que nos sentemos y acabemos tumbadas en la postura más rara y cómoda que encontremos mientras leemos y tal vez encontrar un párrafo que sintamos demasiado que nos lo podíamos haber escrito o que ha conseguido poner palabras a algo que sentimos y tengamos que leernoslo en alto y sonreír, y si, besarnos, para seguir leyendo imaginando que ya ninguna historia de Amor nos asombrará. Quisiera colarme un domingo en el Ikea e imaginar mi futura casa y que sin querer acabemos discutiendo sobre el color de las paredes del apartamento que tenemos alquilado en nuestro corazón. Yo que sé a lo mejor es simplemente que (te)
Quiero enamorarme, se que es un eufemismo de suicidio, pero por Vivir merece el miedo morir.


Modificación del texto original: Me quiero enamorar, María Celeste R. (http://maricel-enamoradadeloslibros.tumblr.com/)

jueves, 5 de junio de 2014

¿Por qué?

Por la rabia contenida, por las lágrimas que no salen, por el dolor que destroza mis entrañas, por los gritos que anudan mi garganta, por los pensamientos que bloquean mi mente, por el miedo que hiciste crecer, por las culpas que no me atreví a echarte, por las sonrisas de trsiteza, por el vacío, por el dolor que me alegro de sentir, por la anhedonia, por las mentiras que nunca fuimos capaces de creer, por los sentimientos tóxicos, por tus palabras vacías y retorcidas, por las que yo no decía, por la cobardía, la tuya y la mia, por habernos ido de donde nunca habíamos llegado, por las máscaras y los disfraces, por los remordimientos que no sentías y a base de justificaciones hacias que a mi me destrozaran, por los besos en los que los mordiscos eran rabia, por la sumisión, por las acciones para cumplir, por las obligaciones, por todo el teatro, por lo que nunca llegaste a sentir, por las caricias que dolían, por las sorpresas que no nos dimos, por el siempre con fecha de caducidad, por tu desconocimiento del respeto, por la falsedad, por las manías ocultas, por la dependencia y la necesidad y tu falta de ella.

L(i)b(ros).

Huir para mi siempre fue perderme en las estanterías de una biblioteca, leyendo los lomos de los libros, sacado un poco aquel que tenía un toque de haber soportado el paso del tiempo por muchas manos y mirando la sinopsis de la historia en la que perdería la mente, aunque fuese para sentir que podía llenar mi vida con algo que no fuesen los recuerdos y el pasado.
Supongo que por eso había ciertos momentos mágicos en los que un libro era el protagonista, acompañado de alguna persona que aparecía como una recomendación.

jueves, 8 de mayo de 2014

Re cuerdo. Des ato.

Intento hacer puentes de palabras para caminar de puntillas por los abismos de mi mente, pero son tan frágiles que por más que intento colocarlas, se me rompen, y me encuentro como siempre al borde del precipicio con el peso de mis pensamientos queriendo impulsarme a caer.
Ya no volveremos a ser, y que quieres que te diga fuiste tú quien hace tiempo rompió el Nosotros, y de nada valió que me tapase los ojos y acariciara los trozos pensando que si no veía las grietas que quedaron al pegarlo podría sentir que nunca se había destrozado.
No dejo de convertir en culpa el pasado, de preguntarme ¿qué (me) fallo? De sentir que el fallo fui yo.

Me imagino que ya habrán llenado el hueco que mi caos destrozo y eso duele el doble, quisiera haber estado siempre ocupando mi lado de la cama o al menos haber hecho tal lio de sábanas que no pudieramos habernos escapado del reino que habiamos creado. Pero aquí estamos cada uno en un puto lado, intentado hacer que nunca existimos, tratando de aparentar que tenemos una vida propia por la que caminar sin hacer falta ir de la mano.

Y a veces, te re cuerdo y me desato.

domingo, 6 de abril de 2014

Intentos de darle al enter un poco más.

Podría odiarte tanto como te ame
pero eso alargaría el olvido
el arte de marchar
sin desarmarse.

Supongo que el adiós, no es largarse
sigo a tu lado, y ya me he ido
no sé como alejarme de lo que hemos sido
separar lo nuestro de lo mio

Romperme hubiera sido mucho más fácil
que el intento de salir ilesa del desastre
sopla las cenizas que dejaron
los restos de dos almas que ardieron
tratando de soldarse en un asiento trasero

No sé ponerle palabras a este destrozo.

A veces no encuentro las fuerzas y pierdo las ganas, es lo que tiene no saber que soy, darme cuenta de que en un nosotros perdí el yo o que quizás nunca tuve un yo y esa fue la perdición del nosotros. El caso es buscar culpables y despersonificarnos.
Tenía miedo de ti, o más bien creía tenerlo, porque en realidad era un miedo horrible de mi, de mi sin ti, de mi sin mi, de ese mi que no existe y no soy capaz de construir, hablo a solas con mi vocecita, intento que lleguemos a un acuerdo, que sea ella quien me diga que soy, que quiero, que siento, pero siempre se rebela y me dice que eso es cosa mía, que debo buscar aún más adentro.
Y tengo miedo, miedo de lo perdida que estoy, de andar descalza y ciega por encima de los trozos que han quedado.
Tengo tanto miedo, que no avanzo, que siento que al intentar moverme el vértigo me tiro al suelo, que he intentado arrastrarme y me he destrozado.
Quiero encontrarme porque se que yo soy la fuerza que no tengo, que debo dejar de buscar espejos y emepezar a ser yo quien manda en el reflejo de los ojos que me miren al caminar por el alambre, que creía que saltar del precipio era caída libre y me encontre de pie sobre la fina línea que separa la hostia del volar.
Quiero ponerme frente a todas mis inseguridades y decirles que dejen de disfrazarse de fobias, que yo soy todo lo que ellos tratan de esconder, que soy la cara oculta de mis monstruos.
He aprendido que peor que el dolor, es no sentir nada, es este vacío de no saber por donde empezar cuando ya han salido los créditos de lo que puedo haber sido y nunca será.
He dejado de mirar a los relojes pensando que así podía parar el tiempo, y no sé si ha funcionado pero por lo menos me río cuando os veo correr sin sentido mientras sigo aquí tumbada esperando que salga algo de dentro que me impulse a levantarme y empezar a correr o andar o volar, que más dará, si solo quiero poder.

domingo, 16 de marzo de 2014

Escribo porque siento.

Hay días que cuestan más, que parece que la cuesta arriba se ha inclinado y voy hacia atrás.
Te imagino rodeado de las sonrisas que a mi se me rompían, y no puedo pensar en que eso será lo que te haga feliz, sino en que eso es lo que te hará olvidar.
El adiós entre las líneas que no nos atrevimos a pronunciar, yo siempre esperando que solo fuese un hasta luego, verte aparecer de repente, con las ganas de conseguirlo, de cambiar, y el único cambio que debo perseguir es el mio.
Que no sé por donde cogerme si no son tus manos las que vienen a agarrarme, que no sé como empezar a construir, porque no acabo de derrumbarme, y tal vez este esperando que sean las lágrimas las que limpien las cenizas que quedaron de todo lo que fui(mos).
Y estallo por dentro y me rompo, y me descompongo y me deshago, pero no logro acabar con la angustia que se abraza a cada parte de mi ser, y quiero salir corriendo, pero no tengo destino y me quedo sentada, quiero gritar pero me he quedado sin palabras.
Necesitaba que todo saliese perfecto, te necesitaba volviendo y demostrandome lo que imaginaba, te necesitaba aquí sosteniendome, necesitaba que al rompernos fueramos lo que nunca habíamos sido. Te necesito, joder. Pero no a ti, sino a la idea que me he creado, al principe que vendría corriendo cuando me viese alejarme, al que me obligara a quedarme y recogiera mis trozos para darmelos, se alejara un poco y me animase a construirme. Necesitaba que fueses lo que imaginaba, necesito que todo salga como pensaba, y no hay nada, me he quedado con mis ganas mordiendome por dentro, rompiendo todo lo que intento.

domingo, 9 de marzo de 2014

Te he axfisiado cansada de tanto pintarte.

He creído en las princesas, he creído ser una de ellas, frágil y sumisa, indecisa y devota de cada palabra de tus labios.
He creído en los príncipes, he creído en su valentía y decisión, en su absoluta credibilidad y su perfección.
He creído en los cuentos, he creído en la felicidad, en justificar lo injustificable, en cerar los ojos y reescribir los pasajes que no me cuadraban.
Me he perdido para encontrarte, te he axfisiado cansada de tanto pintarte de azul y que siempre se borrase.
Siempre he ido de rebelde, me intentaba disfrazar de ogro que comía princesas, para ocultar mi debilidad. Pero tú bien sabías quien era. Tú también te has intentado rebelar, dejando que la pintura se borrase, era tu forma de gritar, no soy el príncipe del que crees enamorarte, pero te has dejado axfisiar.
Se ha destruído el cuento, ya no quedan hojas que llenar de tachones y borrones. Ya no quedan capítulos que intentar cerrar, volviendo siempre ha dejar notas a pie de página a destiempo.

¿Dónde está el Amor que tanto hemos hecho? Quizás solo fue sexo.

No consigo sentirme vacía, me siento terriblemente llena de nadas, y es que las mentiras, las desvalorizaciones, las sustituciones, los desprecios, son nada. Y así me siento.
Siento, que no es que haya dado todo lo que tenía, sino que he dado todo lo que sentía, todo lo que soy, tanto, que me he perdido. Me vacíe y me llené de todo lo que me dabas, lo cual moldeaba y pintaba para que fuese de los colores que más me gustaban. Y ahora, mis lágrimas han corrido la pintura y han limpiado el perfume, ha salido la mierda, de la que me había construido. No soy barro moldeable, soy mierda, que se esparce por cada pensamiento que intento llevar a buen camino.
Tal vez, nunca me insultaste, pero dolieron todas esas palabras dichas a destiempo. Y eso quieres seguir haciendo, poniendo mis necesidades a la epera de tu tiempo. ¿Y dónde mierdas está el maldito tiempo en el que yo te he necesitado? ¿Dónde están las ganas de salvarme cuando no puedo respirar? Te has girado, has mirado hacia otro lado y has buscado otro mar donde nadar, mientras yo me ahogaba en el que habiamos creado. No has corrido ha echarme una mano, y quizás eso es lo que tengo que asumir, que nunca has estado cuando te he necesitado, nunca he sido prioridad en el mapa de tus necesidades. Nunca lo fuimos.
Me comen los nervios y amenazan con tirarme al fondo, con hacerme caer de nuevo al agujero en el que estoy trepando. Y quizás, nunca he trepado, solo he reptado buceando entre lágrimas del pasado.
Nunca has sido capaz de gritar, aquí estamos, ante el mundo. Yo no he hecho más que dejarlo escrito en cada paso que daba por mi vida.
Cuando me has visto caer, me has empujado para que me fuese un poco más abajo. Sabes perfectamente lo que me hace deshacerme, y lo has puesto en frente mia cuando menos podía aguantarlo.
¿Dónde está el Amor que tanto hemos dicho hacer? Ah, tal vez solo fue sexo.

jueves, 6 de febrero de 2014

Voy a seguir luchando.

Estoy cansada del miedo, del miedo a ser grande y a ser pequeña, del miedo al miedo.
Estoy cansada de la culpa, de la culpa por ser grande y por ser pequeña, de la culpa por la culpa, y de la culpa por sentirme culpable.
Y estoy cansada de las propias contradiciones que eso hacen, de lo que grito callando, de que me siga doliendo, lo que digo que ya está curado, de todos esos secretos de los que soy inconscientemente consciente.
Quiero quitarme el miedo, la culpa y las contradicciones, quiero ser consciente de los secretos, de lo que duele, de lo que puedo. Quiero seguir creciendo y saber que las heridas sanan y las cicatrices son de piel más dura.
Quiero que el pasado, no pese, supongo que ese es uno de mis mayores problemas, el pasado, el pasado que he ocultado, que he guardado y callado, que se ha ido acumulando y haciendo grande, que se ha ido clavando y haciendo daño, todos tenemos ese pasado inconsciente, ese recuerdo que intentamos convertir en mentira, en ilusión, en imaginación, pero que es tan real como el dolor que nos está haciendo pasar.
Necesito sacar esas espinitas que hicieron una herida que el tiempo ha infectado.
Necesito saber quien soy, saber que soy un resultado de todo por lo que he ido pasando.
Hacerme consciente de cada detalle, asumir la responsabilidad y dejar de ocultar y tapar.
Quiero crecer y seguir luchando, luchar de verdad, por mi y por todas las personas que están a mi lado, por mi y por todas las personas que están en mi situación y necesitan el empujón que las lance al vacío y las haga aprender a volar.
Voy a gritar todo lo que he callado, voy a recoger mis piezas y ha construir lo que soy, lo que siento.