Puede que me haya odiado por encima de mis posibilidades, pero dame galletas y llámame por mi nombre. Entonces sabré que voy a romper todos los malditos espejos. Y que no contenta con ello, seguiré mirandome, provocandome, hasta que sea mi reflejo el que se decida a romperme, cansado de que le culpe de todos mis males.
Dejame deslizarme, flojito, haz como que no me ves, porque quiero esconderme y huir, ser un secreto. Pero mírame, que no puedas evitar saber que estoy, y que ya no soy, dejame, que así podré culparme de ello.
Dame mi culpa, llevate el daño, yo solita puedo hacermelo.
Cuando me hablaban de escribir sin patrones, pensé en un vestido mal cosido, en un ropaje indefinido, en mi cuerpo, y supe que debía dar(me) una oportunidad.
Para
odiarme
de otra forma.
Que no fuese la mía, pero que pudiese llegar a serlo.
lunes, 28 de diciembre de 2015
Rajé la seda.
Me partí las entrañas, con una hostia jamás dada, y el miedo que conjuran tus palabras.
Enredaste mis tripas, anudaste el intestino, y el veneno de mi cuerpo ahogaba mi garganta, solo mis dedos podrían deshacerlo, vaciarnos.
Me partí los dedos, uno a uno, con la sonrisa de quien ha recibido un regalo que es una mierda, pero no puede decirlo. Para salvarnos.
Susurré a mi piel, casi en silencio, que perdonase mi violencia, y guardase mi secreto: Que el dolor era el calmante que nos llevaría lejos, que nos permitiría quedarnos.
Miré las venas, traté de atrapar los latidos, raje la seda cansada del vestido.
Y lo único que ocurrió, mientras, fue el silencio. Porque esa es la respuesta cuando la mía es un trabalenguas, y el gato, dormido y triste no quiere comérmela.
sábado, 14 de noviembre de 2015
Fuera (de) con texto.
Me da mas miedo matarme que morirme o que me maten. Y ojalá no lo entendáis.
Sentir como tu cabeza va cerrando las puertas, poniendo candados, cerrando las ventanas y tapiendolas, apagando todas las luces, dejandote a oscuras. Y el dolor, la losa de peso incalculable en la cabeza tirando de la cuerda que anuda tu garganta y tus manos rasgando tu piel.
Pensamientos recurrentes, incontrolables, sensaciones, más allá de las somatizaciones, el ruido imparable en la cabeza y la incapacidad de concentrarte en el susurro de fuera, que se va convirtiendo en grito y se apaga en el silencio, pero tú no puedes, no puedes entenderlo.
Y ser consciente de todo esto, querer pararlo, y en ese intento empeorarlo aún más, conseguir unir tres o cuatros palabras y decirlas totalmente fuera de contexto: 'no estoy bien', 'no puedo', 'algo va mal', 'mi cabeza'.
El bucle, imparable, del que no sabes salir, buscas mil soluciones, te obsesionas en una y sabes que es imposible, y sabes que tienes que ser tú quien te salve, y no otrxs los que no te dejen caer.
Y algo, toc aun botón, que torna la rigidez de tu cara en la mueca más dolorosa del mundo, y salen unas cuantas lágrimas, y crees que la losa se está diluyendo, pero no sabes si ese agua será la que vuelva ahogarte.
Sentir como tu cabeza va cerrando las puertas, poniendo candados, cerrando las ventanas y tapiendolas, apagando todas las luces, dejandote a oscuras. Y el dolor, la losa de peso incalculable en la cabeza tirando de la cuerda que anuda tu garganta y tus manos rasgando tu piel.
Pensamientos recurrentes, incontrolables, sensaciones, más allá de las somatizaciones, el ruido imparable en la cabeza y la incapacidad de concentrarte en el susurro de fuera, que se va convirtiendo en grito y se apaga en el silencio, pero tú no puedes, no puedes entenderlo.
Y ser consciente de todo esto, querer pararlo, y en ese intento empeorarlo aún más, conseguir unir tres o cuatros palabras y decirlas totalmente fuera de contexto: 'no estoy bien', 'no puedo', 'algo va mal', 'mi cabeza'.
El bucle, imparable, del que no sabes salir, buscas mil soluciones, te obsesionas en una y sabes que es imposible, y sabes que tienes que ser tú quien te salve, y no otrxs los que no te dejen caer.
Y algo, toc aun botón, que torna la rigidez de tu cara en la mueca más dolorosa del mundo, y salen unas cuantas lágrimas, y crees que la losa se está diluyendo, pero no sabes si ese agua será la que vuelva ahogarte.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Enfermedades de trasmisión social.
Muchas veces he escuchado a profesioanles de lo psi decir que algunas enfermedades mentales son como cánceres mentales.
Que una idea, un sentimiento, pensamiento... se reproduce en el cerebro, hasta bloquearlo o modificarlo y movernos a destrozar nuestro cuerpo.
Pues yo vengo a comentarles, que no creo que tengamos un cáncer mental, que más bien es un SIDA, una clara enfermedad de trasmisión social.
El cáncer está aceptado socialmente, incluso nos produce pena y rabia, victimizamos al enfermx y le cuidamos.
Sin embargo, el sida sigue siendo tabú, nos da miedo, culpabilizamos a sus enfermos y cuando nos lo cuentan nos supone una carga, e incluso enfado. Que nos lo hemos buscado, que todxs tenemos las mismas situaciones y solo a unxs pocxs nos pasan estas cosas, por descuidaxs.
Así que, si, tenemos una enfermedad de trasmisión social, con todas las de la ley, somos tabú, no se nos nota excepto que estemos en un punto extremo, estamos medicadxs, hasta las trancas, para sobrevivir, la etiqueta que nos ponen es tantantan pesada, que cada vez que tenemos realaciones sentimos la necesidad de contarlo, que creemos que ocultamos y mentimos si no mostramos nuestras 'enfermedades', y es que cuando penetran (o penetramos) en nuestras (sus) vidas, creemos que les vamos a contagiar irremediablemente, de hecho como bajemos la guardia corremos el temible riesgo de cargar con nuestra enfermedad y su reflejo en la persona, vamos, que somatiza hasta nuestras alucinaciones.
Que una idea, un sentimiento, pensamiento... se reproduce en el cerebro, hasta bloquearlo o modificarlo y movernos a destrozar nuestro cuerpo.
Pues yo vengo a comentarles, que no creo que tengamos un cáncer mental, que más bien es un SIDA, una clara enfermedad de trasmisión social.
El cáncer está aceptado socialmente, incluso nos produce pena y rabia, victimizamos al enfermx y le cuidamos.
Sin embargo, el sida sigue siendo tabú, nos da miedo, culpabilizamos a sus enfermos y cuando nos lo cuentan nos supone una carga, e incluso enfado. Que nos lo hemos buscado, que todxs tenemos las mismas situaciones y solo a unxs pocxs nos pasan estas cosas, por descuidaxs.
Así que, si, tenemos una enfermedad de trasmisión social, con todas las de la ley, somos tabú, no se nos nota excepto que estemos en un punto extremo, estamos medicadxs, hasta las trancas, para sobrevivir, la etiqueta que nos ponen es tantantan pesada, que cada vez que tenemos realaciones sentimos la necesidad de contarlo, que creemos que ocultamos y mentimos si no mostramos nuestras 'enfermedades', y es que cuando penetran (o penetramos) en nuestras (sus) vidas, creemos que les vamos a contagiar irremediablemente, de hecho como bajemos la guardia corremos el temible riesgo de cargar con nuestra enfermedad y su reflejo en la persona, vamos, que somatiza hasta nuestras alucinaciones.
lunes, 2 de noviembre de 2015
La rara sensación de cuando te alejas de todo lo que no te gusta, te daña, o no quieres en tu vida.
Y de repente, en ciertas ocasiones, tienes uqe exponerte a ello, y te resulta tan pero tan extraño, tan doloroso, tan asqueroso, tan incomprensible, y la gente no entiende tu reacción, y te juzga, te llama extremista, te invita a examinar tus reacciones y te etiqueta de loca e histérica.
Lo siento mucho, porque puede que seáis personas a las que quiero, y eso no va a cambiar, son vuestras actitudes las que desprecio.
Ahora, que trato de vivir rodeada de aceptación, que busco el feminismo, el transfeminismo, la deconstrucción, el antiespecismo, el veganismo, el anarquismo, la libertad, el escepticismo, la confianza... Cuando consigo ser de barro y silencio, y fundirme, perder mis formas, olvidarme de los límites y las cadenas... Vuelvo y seguís ahí, plástico, y ruido, mucho ruido, el ruido de vuestras cadenas de hierro, ese machacante ruido que amenaza con despedazarme las entrañas, que me duele, que me hace gritar y revolverme, que reabre mis heridas y me invita a lanzarme contra vosotrxs, que me desquicia y me vuelve loca, y os juro, (y os repito) que esta locura, está vez si oscura.
Porque descargáis sobre mi las culpas, y yo me responsabilizo, de mi conducta, de mi reacción y olvidáis vuestra acción, vuestra locura, porque la mía, la mía, la mía... la mía, está vez os cura.
Y de repente, en ciertas ocasiones, tienes uqe exponerte a ello, y te resulta tan pero tan extraño, tan doloroso, tan asqueroso, tan incomprensible, y la gente no entiende tu reacción, y te juzga, te llama extremista, te invita a examinar tus reacciones y te etiqueta de loca e histérica.
Lo siento mucho, porque puede que seáis personas a las que quiero, y eso no va a cambiar, son vuestras actitudes las que desprecio.
Ahora, que trato de vivir rodeada de aceptación, que busco el feminismo, el transfeminismo, la deconstrucción, el antiespecismo, el veganismo, el anarquismo, la libertad, el escepticismo, la confianza... Cuando consigo ser de barro y silencio, y fundirme, perder mis formas, olvidarme de los límites y las cadenas... Vuelvo y seguís ahí, plástico, y ruido, mucho ruido, el ruido de vuestras cadenas de hierro, ese machacante ruido que amenaza con despedazarme las entrañas, que me duele, que me hace gritar y revolverme, que reabre mis heridas y me invita a lanzarme contra vosotrxs, que me desquicia y me vuelve loca, y os juro, (y os repito) que esta locura, está vez si oscura.
Porque descargáis sobre mi las culpas, y yo me responsabilizo, de mi conducta, de mi reacción y olvidáis vuestra acción, vuestra locura, porque la mía, la mía, la mía... la mía, está vez os cura.
Mi locura, no tecura.
He perdido la cuenta de las veces que han pedido ver mis tatuajes, sin saber lo que escondían.
De las veces que han agarrado mi antebrazo y observado mi muñeca, en silencio, porque nadie sabe que decir cuando descubre que ha llegado demasiado lejos.
Porque te averguenzas y me averguenzo y juro que por dentro muero.
Porque a veces, lo único que espero es una caricia, en silencio, que me diga no eres invisible, tu dolor no es invisible.
Que no quiero sermones, ni charlas filosóficas, que coño me vas a decir, no me interesa. De verdad que no. Que solo quiero esa maldita caricia. Y respeto.
Que asumas que has llegado demasiado lejos y me valores, cerrando la puerta.
Si quiero hablar, lo haré, si no soy capaz te lo diré.
Es complicado, soy complicadx. Pero te diré algo muy fácil de entender: mi locura, no tecura.
De las veces que han agarrado mi antebrazo y observado mi muñeca, en silencio, porque nadie sabe que decir cuando descubre que ha llegado demasiado lejos.
Porque te averguenzas y me averguenzo y juro que por dentro muero.
Porque a veces, lo único que espero es una caricia, en silencio, que me diga no eres invisible, tu dolor no es invisible.
Que no quiero sermones, ni charlas filosóficas, que coño me vas a decir, no me interesa. De verdad que no. Que solo quiero esa maldita caricia. Y respeto.
Que asumas que has llegado demasiado lejos y me valores, cerrando la puerta.
Si quiero hablar, lo haré, si no soy capaz te lo diré.
Es complicado, soy complicadx. Pero te diré algo muy fácil de entender: mi locura, no tecura.
miércoles, 21 de octubre de 2015
Las cógnitas dentro.
Jamás querría hacerte daño.
Y se que el dolor es tuyo,
pero la culpa es mía.
Jamás querría que ninguna de mis palabras
fuese el puñal que destrozase tus sueños
hasta convertilos en pesadillas.
Jamás querría que ninguno de mis actos
trasformarse tu sonrisa,
en la mueca que aprieta tu mandíbula.
Jámas, jámas, jamás,
sabre Amar sin asumir el dolor que podríamos causarnos,
pero dicen que todo esto es amor romántico y yo,
no sé si quiero razonar mis sentimientos.
Y se que el dolor es tuyo,
pero la culpa es mía.
Jamás querría que ninguna de mis palabras
fuese el puñal que destrozase tus sueños
hasta convertilos en pesadillas.
Jamás querría que ninguno de mis actos
trasformarse tu sonrisa,
en la mueca que aprieta tu mandíbula.
Jámas, jámas, jamás,
sabre Amar sin asumir el dolor que podríamos causarnos,
pero dicen que todo esto es amor romántico y yo,
no sé si quiero razonar mis sentimientos.
Mis patadas vuestros olvidos.
A veces pienso en tu espalda desnuda, tirada en la cama, tu cuerpo dormido, despertando mis sentidos.
Esos lunares incitando a mis dedos, como cuando quiero llamar a los timbres de cualquier casa y salir corriendo, sin más razón que la de tirar la mano y esconder la piedra.
[Porque acerco una mano y convierto la otra en una cárcel, mi puño cerrado con el corazón bien estrujado.]
Y pienso en las veces que sonó la alarma y no quisimos despertarnos, y recuerdo la hostia del reloj para decirme que mi tiempo...
ya
había
terminado.
Y hoy, lo recuerdo con una sonrisa en la cara, porque se que todo lo que pudo haber sido y no fue, no será, porque no debió haber sido.
Esos lunares incitando a mis dedos, como cuando quiero llamar a los timbres de cualquier casa y salir corriendo, sin más razón que la de tirar la mano y esconder la piedra.
[Porque acerco una mano y convierto la otra en una cárcel, mi puño cerrado con el corazón bien estrujado.]
Y pienso en las veces que sonó la alarma y no quisimos despertarnos, y recuerdo la hostia del reloj para decirme que mi tiempo...
ya
había
terminado.
Y hoy, lo recuerdo con una sonrisa en la cara, porque se que todo lo que pudo haber sido y no fue, no será, porque no debió haber sido.
martes, 20 de octubre de 2015
Víctimasesinxs.
Me jode cuando me hacéis callar, me da igual si directa o indirectamente, si consciente o inconscientemente.
Pero me jode mucho más cuando lo hacéis desde el victimismo.
Cuando os lleváis a la boca los cadáveres de animales a los que llamáis carne, comida... y tengo que soportar los comentarios sobre su textura, su sabor, como si fuera poco soportar su olor y su visión.
Me jode porque solo pensáis en vuestra incomodidad y no en mi dolor. Porque me llamáis pesada, extremista y me siento sola, incomprendida y muy dolida.
Y si pierdo los nervios, estoy aún más perdida y si os dejo hablar y callo me mato por dentro a mi misma.
Y decís que es una lucha perdida, que ya maduraré, que me deje de gilipolleces, o usáis de nuevo el yo no podría, el yo no puedo, el no me hagas sentir mal.
Vengo a gritaros, que las víctimas no sois vosotrxs, no soy yo, no somos nosotrxs, son ellxs.
Y ahora comentarme, criticarme, tratar de hacerme entrar en vuestra razón, juzgarme, que yo voy a seguir a pesar de los tropiezos y las zancadillas.
Pero me jode mucho más cuando lo hacéis desde el victimismo.
Cuando os lleváis a la boca los cadáveres de animales a los que llamáis carne, comida... y tengo que soportar los comentarios sobre su textura, su sabor, como si fuera poco soportar su olor y su visión.
Me jode porque solo pensáis en vuestra incomodidad y no en mi dolor. Porque me llamáis pesada, extremista y me siento sola, incomprendida y muy dolida.
Y si pierdo los nervios, estoy aún más perdida y si os dejo hablar y callo me mato por dentro a mi misma.
Y decís que es una lucha perdida, que ya maduraré, que me deje de gilipolleces, o usáis de nuevo el yo no podría, el yo no puedo, el no me hagas sentir mal.
Vengo a gritaros, que las víctimas no sois vosotrxs, no soy yo, no somos nosotrxs, son ellxs.
Y ahora comentarme, criticarme, tratar de hacerme entrar en vuestra razón, juzgarme, que yo voy a seguir a pesar de los tropiezos y las zancadillas.
lunes, 19 de octubre de 2015
Sácame de aquí.
Te miro a oscuras y no me veo, veo tus curvas que son mis precipios.
Una tripa que en vez de servirme de colchón, es un trampolín a una piscina vacía, a un ombligo seco de deseo.
Te miro y veo las arrugas de una carne flácida, que no deja ver los vértices de mis demonios, que ya no sé si son míos, tuyos o nuestros.
Pero que no les quiero, ni aquí, ni cerca, ni lejos.
Que he cortado la electricidad de mi piel y tú sigues llamando al timbre para joderme.
Que miro y el problema es que me veo.
La aguja debería marcar que he despertado de un mal sueño, y no clavarseme, como antes hacían mis costillas en sus miedos, para derramar mi sangre sin que nadie lo vea.
No quiero inhundarme (y es más un ruego que una afirmación), que llueve fuera y dentro y te culpo de la culpa con la que me culpas, sin que se me trabe la lengua.
Y te ríes y me dices: 'a ti en esa boca no se te traba nada, todo lo tragas'.
Y ríes y yo lloro, y fuera no saben que hacemos.
Porque somos unx.
Y volvemos a estar rota.
Una tripa que en vez de servirme de colchón, es un trampolín a una piscina vacía, a un ombligo seco de deseo.
Te miro y veo las arrugas de una carne flácida, que no deja ver los vértices de mis demonios, que ya no sé si son míos, tuyos o nuestros.
Pero que no les quiero, ni aquí, ni cerca, ni lejos.
Que he cortado la electricidad de mi piel y tú sigues llamando al timbre para joderme.
Que miro y el problema es que me veo.
La aguja debería marcar que he despertado de un mal sueño, y no clavarseme, como antes hacían mis costillas en sus miedos, para derramar mi sangre sin que nadie lo vea.
No quiero inhundarme (y es más un ruego que una afirmación), que llueve fuera y dentro y te culpo de la culpa con la que me culpas, sin que se me trabe la lengua.
Y te ríes y me dices: 'a ti en esa boca no se te traba nada, todo lo tragas'.
Y ríes y yo lloro, y fuera no saben que hacemos.
Porque somos unx.
Y volvemos a estar rota.
VuelvIr.
No quiero echar la culpa al lunes,
porque ha habido viernes iguales e incluso sábados peores.
Pero que ha sido un día de mierda es algo que tengo muy claro.
A veces, vuelves
para decirme que te has vuelto a ir,
que ya no quieres que seamos unx,
y yo te miro y no me veo;
Te veo a ti,
diciendome que todo está mal,
que es culpa mía,
que mire lo que te he hecho,
y que piensas recordarmelo hasta que te devuelva mi condena.
Ay cuerpecito mio, que caña nos hemos metio.
Y ya no se si eres tú o soy yo la que grita: 'sácame de aquí',
pero nos necesito más que unidxs [hetereogéneos]
que no sepa donde empiezas (porque yo no acabo).
Me dueles,
me dañas y nos daño.
porque ha habido viernes iguales e incluso sábados peores.
Pero que ha sido un día de mierda es algo que tengo muy claro.
A veces, vuelves
para decirme que te has vuelto a ir,
que ya no quieres que seamos unx,
y yo te miro y no me veo;
Te veo a ti,
diciendome que todo está mal,
que es culpa mía,
que mire lo que te he hecho,
y que piensas recordarmelo hasta que te devuelva mi condena.
Ay cuerpecito mio, que caña nos hemos metio.
Y ya no se si eres tú o soy yo la que grita: 'sácame de aquí',
pero nos necesito más que unidxs [hetereogéneos]
que no sepa donde empiezas (porque yo no acabo).
Me dueles,
me dañas y nos daño.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Y si preguntan diré que yo no he sido.
Tengo abrazos, te quieros y lágrimas guardados para tanta gente que solo ha visto distancia, palabras serias, sonrisas, que no se si podré dar, que me estoy ahogando por dentro tan, tan, tan lejos, que aunque grité no me oireis o peor aún no me entenderéis.
Pero que os quiero. Y mojaría vuestras camisas a cambio de un abrazo libre de pena y lleno de fuerza.
No quiero compasión, necesito una sonrisa y un eres humana.
Pero que os quiero. Y mojaría vuestras camisas a cambio de un abrazo libre de pena y lleno de fuerza.
No quiero compasión, necesito una sonrisa y un eres humana.
Yo también puedo escribirte una carta.
Hoy no quiero escribir para nadie, ni si quiera para mi.
Pero hoy escribo por ti, por ti que después de tres años sigues tratando de desentrañar los nudos que estragulan mi pecho, que bloquean mi mente y mueven mis manos.
Y puede que dentro de un mes cuando vuelva a sentarme frente a ti, te mire a los ojos y me ría porque no quiera darte esto, porque no quiera leerte estas palabras que son todas y cada una de las lágrimas que te he negado.
Porque tú crees que puedes romperme y yo aprenderé a recomponerme pero no sabes como sangro por las noche, en silencio.
O quizás lo sabes, pero sigues pensando que soy fuerte. Porque crees en mi, y me empujas al grito de 'valiente'.
Porque me asumes débil y fuerte, porque me sabes humana y yo sigo creyendome monstruo.
Porque me dices que soy secretos, mentiras, que soy todo lo que odio, que soy aquello de lo que me quejo, y yo, sonrío, y me río, porque no quiero romperme.
Porque me has visto niña y mujer, porque me has visto desnuda, vestida, y vacía siempre vacía. Hasta cuando me creía llena.
Porque si quieres te grito que estoy triste, que estoy enfadada, que me odio, que a veces me quiero morir y me siento mal, que a veces me siento mal y me quiero morir. Y lloro.
Que a veces simplemente no quiero existir.
Que me dices que todo tiene causa y tengo que enfrentarla y yo no se como explicarte el vacío de mi mente ante un impulso irrefrenable de romperme. No sé como coño explicarte, que entiendo lo que me dices, pero que no tengo palabras para contradecirte, aunque sepa y sienta que no me entiendes.
Que muchas veces he pensado en abrazarte, pero te visto tan arriba que he sentido que mis brazos no alcanzaban, que yo no soy n a d i e.
Que cada uno de tus abrazos me ha roto pero me he mantenido fuerte. Sabiendo que me sabes débil, pero no queriendo ser una más, un nombre, una cara, un caso, un expediente, una página de vuestros trabajos, una loca, una niña, una paciente.
Que no tengo tantos secretos como parece, quizás dos o tres, unas cuantas espinas clavadas y unas heridas aún supurando, pero siempre bien tapadas.
Y esta, es la primera vez que te escribo, porque estoy harta de no poder hablarte.
PD: y si, tengo miedo, y tristeza y rabia. Y si, aún me queda mucho camino, mi pesimismo dice que igual que antes, que no he hecho más que quitar un lastre adicional que yo misma me colgue, pero que toda la mierda que me hacia caer y buscar amarres sigue aquí, en mi. Dentro, bien dentro.
Que si, que si sirve, que si creo en cada una de als charlas, pero que a veces vuelvo a tener dos años y solo se decir que no, que ese gris que tratas de pintarme lo emborrono en blanco y negro, porque no consigo mantener el equilibrio.
Y que si, que también tengo que darte las gracias, y derramarme.
Pero hoy escribo por ti, por ti que después de tres años sigues tratando de desentrañar los nudos que estragulan mi pecho, que bloquean mi mente y mueven mis manos.
Y puede que dentro de un mes cuando vuelva a sentarme frente a ti, te mire a los ojos y me ría porque no quiera darte esto, porque no quiera leerte estas palabras que son todas y cada una de las lágrimas que te he negado.
Porque tú crees que puedes romperme y yo aprenderé a recomponerme pero no sabes como sangro por las noche, en silencio.
O quizás lo sabes, pero sigues pensando que soy fuerte. Porque crees en mi, y me empujas al grito de 'valiente'.
Porque me asumes débil y fuerte, porque me sabes humana y yo sigo creyendome monstruo.
Porque me dices que soy secretos, mentiras, que soy todo lo que odio, que soy aquello de lo que me quejo, y yo, sonrío, y me río, porque no quiero romperme.
Porque me has visto niña y mujer, porque me has visto desnuda, vestida, y vacía siempre vacía. Hasta cuando me creía llena.
Porque si quieres te grito que estoy triste, que estoy enfadada, que me odio, que a veces me quiero morir y me siento mal, que a veces me siento mal y me quiero morir. Y lloro.
Que a veces simplemente no quiero existir.
Que me dices que todo tiene causa y tengo que enfrentarla y yo no se como explicarte el vacío de mi mente ante un impulso irrefrenable de romperme. No sé como coño explicarte, que entiendo lo que me dices, pero que no tengo palabras para contradecirte, aunque sepa y sienta que no me entiendes.
Que muchas veces he pensado en abrazarte, pero te visto tan arriba que he sentido que mis brazos no alcanzaban, que yo no soy n a d i e.
Que cada uno de tus abrazos me ha roto pero me he mantenido fuerte. Sabiendo que me sabes débil, pero no queriendo ser una más, un nombre, una cara, un caso, un expediente, una página de vuestros trabajos, una loca, una niña, una paciente.
Que no tengo tantos secretos como parece, quizás dos o tres, unas cuantas espinas clavadas y unas heridas aún supurando, pero siempre bien tapadas.
Y esta, es la primera vez que te escribo, porque estoy harta de no poder hablarte.
PD: y si, tengo miedo, y tristeza y rabia. Y si, aún me queda mucho camino, mi pesimismo dice que igual que antes, que no he hecho más que quitar un lastre adicional que yo misma me colgue, pero que toda la mierda que me hacia caer y buscar amarres sigue aquí, en mi. Dentro, bien dentro.
Que si, que si sirve, que si creo en cada una de als charlas, pero que a veces vuelvo a tener dos años y solo se decir que no, que ese gris que tratas de pintarme lo emborrono en blanco y negro, porque no consigo mantener el equilibrio.
Y que si, que también tengo que darte las gracias, y derramarme.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Sin aditivos.
Siempre tiendo a escribir metafóricamente y lo más ''''''''bonito'''''' posible, pero hoy estoy muy enfadada, y desde el cabreo también puedo escribir, pero sin preocuparme de rebuscar palabras y suavizar los golpes.
Estoy muy cabreada con la cultura de borrachera que rodea las fiestas, no contra el alcohol, claro que bebo cerveza, calimocho, y puede que algún chupito o cubata.
También me he emborrachado, he fumado, incluso fumo alguna que otra vez. No estoy totalmente en contra de las drogas, pero si en contra de su mal uso, de su sobrexplotación, de que se conviertan en instrumentos socializadores y socializados.
Me molesta enormemente que sirvan de excusa y justificación, que sirvan para atrocidades de las que sentirnos victimas.
Lo que me ha hecho 'explotar' ha sido ir a una concentración antiespecista, y ver como un grupo se acercaba litronas y porros en mano, haciendo caso omiso a lxs que allí estabamos para seguir con su fiesta dentro de la concentración. Dando pie a muchos más comentarios del tipo: ''porritos y cerveza para los perroflauta''.
Estoy cabreada, con el miedo que me generan las fiestas, la noche, por el abuso de las drogas, no niego que de vez en cuando me apetezca, a quién no le atraen los riesgos.
Pero muchas veces he sentido la presión del consumo social, tanto como el del patriarcado, o el del consumismo, el capitalismo y otros muchos sistemas opresores.
Soy muy contradictoria e incoherente, y lo se, y mucho me he torturado a mi misma por ello, pero voy a mostrarme natural, tal cual soy, con mis id(e)as y venidas, con mis subidas y bajadas, con mis extremos y mis puntos medios fallidos, porque no he acabo de construirme y ya he empezado a deconstruirme, porque me he destruido, me han destruido y me han construido.
Y creo que es necesario que nos comuniquemos, que hablemos, que nos apoyemos, que veamos que no estamos solxs.
Que puedo querer conoceros por redes sociales, veros por la calle, miraros y sonreiros, que puedo estar a vuestro lado y no saludaros, y es que tengo tal vergüenza de mi misma, porque la vergüenza que nos impide mostrarnos es de eso, y de miedo, que no seré capaz de entablar una conversación, que tal vez lo intenté timidamente y me haga chiquitita si no recibo una mano tendida en la que sujetarme.
Estoy muy cabreada con la cultura de borrachera que rodea las fiestas, no contra el alcohol, claro que bebo cerveza, calimocho, y puede que algún chupito o cubata.
También me he emborrachado, he fumado, incluso fumo alguna que otra vez. No estoy totalmente en contra de las drogas, pero si en contra de su mal uso, de su sobrexplotación, de que se conviertan en instrumentos socializadores y socializados.
Me molesta enormemente que sirvan de excusa y justificación, que sirvan para atrocidades de las que sentirnos victimas.
Lo que me ha hecho 'explotar' ha sido ir a una concentración antiespecista, y ver como un grupo se acercaba litronas y porros en mano, haciendo caso omiso a lxs que allí estabamos para seguir con su fiesta dentro de la concentración. Dando pie a muchos más comentarios del tipo: ''porritos y cerveza para los perroflauta''.
Estoy cabreada, con el miedo que me generan las fiestas, la noche, por el abuso de las drogas, no niego que de vez en cuando me apetezca, a quién no le atraen los riesgos.
Pero muchas veces he sentido la presión del consumo social, tanto como el del patriarcado, o el del consumismo, el capitalismo y otros muchos sistemas opresores.
Soy muy contradictoria e incoherente, y lo se, y mucho me he torturado a mi misma por ello, pero voy a mostrarme natural, tal cual soy, con mis id(e)as y venidas, con mis subidas y bajadas, con mis extremos y mis puntos medios fallidos, porque no he acabo de construirme y ya he empezado a deconstruirme, porque me he destruido, me han destruido y me han construido.
Y creo que es necesario que nos comuniquemos, que hablemos, que nos apoyemos, que veamos que no estamos solxs.
Que puedo querer conoceros por redes sociales, veros por la calle, miraros y sonreiros, que puedo estar a vuestro lado y no saludaros, y es que tengo tal vergüenza de mi misma, porque la vergüenza que nos impide mostrarnos es de eso, y de miedo, que no seré capaz de entablar una conversación, que tal vez lo intenté timidamente y me haga chiquitita si no recibo una mano tendida en la que sujetarme.
miércoles, 26 de agosto de 2015
Pasé del sex(t)o (sin) sentido.
Cuando trato de volver a enfrentarme al papel en blanco, al sonido de mis dedos tecleando, al del boli rasgando una hoja de otro cuaderno, que no es el de mis silencios, que no es el de sus canciones, que no es de pasado, que no es de miedos, cuando me enfrento a unas hojas blancas, que no poder pintar de negro, en las que mis fantasmas no pueden danzar con mentiras, con nudos que ahogan, con lágrimas contenidas, con almohadas mojadas, con gemidos rompiendo el silencio, ni piel rasgada, entonces es cuando creo que estoy Viva, porque Soy, porque no estoy sintiendo, sino que vivo sintiendo.
Y asumo que no se escribir feliz, que por eso será que mis ''favoritxs'' nunca han tenido definición, que cuando me preguntaban mi color y respondía cielo, podía saber si desnudarme o disfrazarme:
Azul, tranquila, paciente, inocente, calmada, niña, soñadora, todo lo bueno que hayas imaginado porque nunca te hayas sentado al borde de un precipicio y al pisar el vacío, levantases los ojos y no supieses si toda tu sangre ya había abandonado tu cuerpo y te invitaba a tirarte...
Que no te fijaste en los relámpagos que cortaban la oscuridad, un filo brillante, rápido, que licuaba el dolor, que rompia los muros, que abria la carne y mojaba, que a vosotrxs os hacía correr y a mi quedarme, riendo, sin sentido, porque nunca lo tuve y sería mentira decir que lo he perdido.
Pasé del sex(t)o (sin) sentido.
Y asumo que no se escribir feliz, que por eso será que mis ''favoritxs'' nunca han tenido definición, que cuando me preguntaban mi color y respondía cielo, podía saber si desnudarme o disfrazarme:
Azul, tranquila, paciente, inocente, calmada, niña, soñadora, todo lo bueno que hayas imaginado porque nunca te hayas sentado al borde de un precipicio y al pisar el vacío, levantases los ojos y no supieses si toda tu sangre ya había abandonado tu cuerpo y te invitaba a tirarte...
Que no te fijaste en los relámpagos que cortaban la oscuridad, un filo brillante, rápido, que licuaba el dolor, que rompia los muros, que abria la carne y mojaba, que a vosotrxs os hacía correr y a mi quedarme, riendo, sin sentido, porque nunca lo tuve y sería mentira decir que lo he perdido.
Pasé del sex(t)o (sin) sentido.
miércoles, 10 de junio de 2015
Cerrar los ojos, abrir la ventana, tumbarse en el suelo y dejar que la lluvia se encargue del resto.
Que inunde todos mis sentidos...
El sonido de las gotas cayendo con furia, con calma, mostrando la ambivalencia de mis sentimientos, la confusión de mis emociones, lanzandose contra el suelo, deslizandose por las ventanas, el sonido de la lluvia rompiendo el cielo, derritiendo la lava del verano...
El olor a tierra mojada, a vida que resurge de las cenizas polvorientas, que dañaban mis ojos al caminar, olor a tierra mojada, a barro que se moldea, que fluye y borra las huellas de todo lo que hemos caminado y lo que nos queda por andar...
El tacto húmedo de la lluvia rozando mi piel, de cada gota que resbala y penetra mis sentidos, abriendose camino a través de mi cuerpo, tacto húmedo y tibio, como cuando es tu saliva la que eriza mi piel...
El sabor salado, que se puede confundir con el de las lágrimas que finjo no conocer...
Y sigo, con los cerrados porque no quiero ver, porque no quiero tener nada que ver, con el techo que me cubre, las ventanas que 'deberían' estar cerradas, los barrotes que materializan nuestros miedos y las paredes a las que llamamos casa.
Porque siento, con ese sentido que aún nadie se ha atrevido a definir, que la libertad es este instánte.
Que inunde todos mis sentidos...
El sonido de las gotas cayendo con furia, con calma, mostrando la ambivalencia de mis sentimientos, la confusión de mis emociones, lanzandose contra el suelo, deslizandose por las ventanas, el sonido de la lluvia rompiendo el cielo, derritiendo la lava del verano...
El olor a tierra mojada, a vida que resurge de las cenizas polvorientas, que dañaban mis ojos al caminar, olor a tierra mojada, a barro que se moldea, que fluye y borra las huellas de todo lo que hemos caminado y lo que nos queda por andar...
El tacto húmedo de la lluvia rozando mi piel, de cada gota que resbala y penetra mis sentidos, abriendose camino a través de mi cuerpo, tacto húmedo y tibio, como cuando es tu saliva la que eriza mi piel...
El sabor salado, que se puede confundir con el de las lágrimas que finjo no conocer...
Y sigo, con los cerrados porque no quiero ver, porque no quiero tener nada que ver, con el techo que me cubre, las ventanas que 'deberían' estar cerradas, los barrotes que materializan nuestros miedos y las paredes a las que llamamos casa.
Porque siento, con ese sentido que aún nadie se ha atrevido a definir, que la libertad es este instánte.
jueves, 7 de mayo de 2015
Tira la puerta, que me robaron la llave.
Siguen tratando de hacer transportes más rápidos, de ir a la luna, de llegar a Marte.
Deben ser personas que no han podido enamorarse, sino, sabrían que la mejor forma de viajar es seguir el mapa que trazas en su cuerpo.
Que el combustible está a precio de risa, por ser una mezcla de saliva y fluídos que hacen que el motor de los corazones se acelere superando el límite de la sensibilidad de tu piel a mis caricias.
Que ir por tus Luna res también es una forma de llegar A marte.
Deben ser personas que no han podido enamorarse, sino, sabrían que la mejor forma de viajar es seguir el mapa que trazas en su cuerpo.
Que el combustible está a precio de risa, por ser una mezcla de saliva y fluídos que hacen que el motor de los corazones se acelere superando el límite de la sensibilidad de tu piel a mis caricias.
Que ir por tus Luna res también es una forma de llegar A marte.
sábado, 25 de abril de 2015
Vuelvo y me voy, porque sigo.
Puedo ir y venir, puedo volver sin haberme ido e irme sin haber llegado.
Tiendo a sentir más las faltas, que lo que tengo, porque nada me pertenece hasta que lo pierdo, por eso el estar llena de los vacíos, la ingravidez de lo pesado, que una mente pese más que un cuerpo, la eterna contradicción extrema.
Hurgar en las heridas, destaparlas, avivarlas, sentir la carne viva. Y que aún así, digan que vivir es reconstruirte, dejar las heridas morir, borrar sus huellas, esconder las cicatrices de la piel nueva.
Y cuando me dijo que le gustaban las ruinas porque en las grietas crecían flores, supe que el mayor error de las Personas es reconstruir lo roto sin dejar que lo nuevo florezca de entre los restos que les sirven de base.
Me saldrá una sonrisa de cada caricia que le des a mis cicatrices, me saldrá un abrazo de cada lágrima, un comienzo de cada despedida.
Tiendo a sentir más las faltas, que lo que tengo, porque nada me pertenece hasta que lo pierdo, por eso el estar llena de los vacíos, la ingravidez de lo pesado, que una mente pese más que un cuerpo, la eterna contradicción extrema.
Hurgar en las heridas, destaparlas, avivarlas, sentir la carne viva. Y que aún así, digan que vivir es reconstruirte, dejar las heridas morir, borrar sus huellas, esconder las cicatrices de la piel nueva.
Y cuando me dijo que le gustaban las ruinas porque en las grietas crecían flores, supe que el mayor error de las Personas es reconstruir lo roto sin dejar que lo nuevo florezca de entre los restos que les sirven de base.
Me saldrá una sonrisa de cada caricia que le des a mis cicatrices, me saldrá un abrazo de cada lágrima, un comienzo de cada despedida.
miércoles, 28 de enero de 2015
Mírame.
Mírame hasta cuando no me veas,
cuando te des la vuelta para irte,
cuando me grites,
cuando te enfades,
cuando me regañes,
cuando me odies,
cuando ya no quieras mírarme.
Mírame cuando me claves el puñal,
cuando solo veas lo evidente,
cuando pienses en otrx,
cuando tiemble.
Mírame cuando vayas a olvidarme.
Por favor, mírame.
Quizás no es que la cabeza habla de más, sino que la boca habla de menos.
Siempre vuelvo al mismo lugar, aunque sea solo un rato, y cuando vuelvo noto la hostia y siento que no podré acostumbrarme al dolor, no otra vez, pero acabo encontrando calma, tranquilidad, placer en lo malo conocido que hace que piense en el plan de huida de lo bueno que estaba conociendo.
¿Hay recuerdos buenos? quiero decir, recordar algo bueno y saber que ya no, es una putada, será mejor recordar que algo malo y ya no. Pero también duele recordar algo malo.
No lo sé, ahora mismo solo veo negación, negativismo, negro.
Ne.
En.
¿Hay recuerdos buenos? quiero decir, recordar algo bueno y saber que ya no, es una putada, será mejor recordar que algo malo y ya no. Pero también duele recordar algo malo.
No lo sé, ahora mismo solo veo negación, negativismo, negro.
Ne.
En.
jueves, 22 de enero de 2015
Sola mente junta s
Un dolor, placentero.
Una palabra que no dice nada.
Una caricia que hace herida.
Rompe a sangrar y que quien te vea se alarme,
te compadezca o llore,
de pena o miedo.
Y recomponerse a reír,
sabiendo que solo aquellas personas que no están mirando
son las que pueden entenderlo.
Porque si, estamos sola mente junta s.
jueves, 15 de enero de 2015
¿Hacemos?
Necesito escribir(te), de esa forma que se escribe por alguien sin querer un para, porque esperas que no sea necesario.
Necesito escribir sobre mis miedos, sobre todo lo que callo que es mucho más que lo que hablo, asumir cómo funciono, recordar que mi cabeza y mi corazón tienen la tendencia incontrolabre de llevarse la contraria, de juzgarse, de no compenetrarse.
Seguro que es el miedo que se pone en medio e impide que ambas puedan fundirse.
Partiendo de la base de que siempre me dejo llevar por el corazón, él, me ha demostrado que puede reconstruirse, sigo esperando que la cabecita lo haga.
Cuando la cabeza dice si, el corazón suele dormir, sin embargo, cuando el corazón se despierta bombea con su máxima potencia los sentimientos, eso a lo que llamáis mariposas, yo creo que es el cosquilleo de los sentimientos a borbotones corriendo por las venas, con tanta fuerza que la cabeza no puede regular, se descontrola y no soporta el desorden, así que no encuentra más solución que iniciar la guerra, la cabeza incapaz de frenar ese flujo, solo puede mandar impulsos directos a ese órgano para tratar de hacerle entrar en su razón, no puede pararle, no sabe pararle, puede que sea culpa de mi cabezonería que ninguno de los dos bandos se rinda, así que, la cabecita decide sacar al miedo y colocarlo entre ambas haciendo que el ritmo baje y dejando que poco a poco sea el mismo corazón el que deteriorado por ese ritmo lento, incapaz de seguir al de la otra persona, huya, que a veces esa huida es retroceder y buscar donde esconderse, destrozado, miedoso, autodestructivo... otras veces se tropieza con sus propios pasos y acaba roto, descompuesto... o simplemente se queda atrás, incapaz de seguir el paso y desfallece, cansado, agotado...
¿Cómo hago para que el miedo abrace a ambos y se transforme en protección sana?
Quizás es ese 'hago' el que jode todo.
Necesito escribir sobre mis miedos, sobre todo lo que callo que es mucho más que lo que hablo, asumir cómo funciono, recordar que mi cabeza y mi corazón tienen la tendencia incontrolabre de llevarse la contraria, de juzgarse, de no compenetrarse.
Seguro que es el miedo que se pone en medio e impide que ambas puedan fundirse.
Partiendo de la base de que siempre me dejo llevar por el corazón, él, me ha demostrado que puede reconstruirse, sigo esperando que la cabecita lo haga.
Cuando la cabeza dice si, el corazón suele dormir, sin embargo, cuando el corazón se despierta bombea con su máxima potencia los sentimientos, eso a lo que llamáis mariposas, yo creo que es el cosquilleo de los sentimientos a borbotones corriendo por las venas, con tanta fuerza que la cabeza no puede regular, se descontrola y no soporta el desorden, así que no encuentra más solución que iniciar la guerra, la cabeza incapaz de frenar ese flujo, solo puede mandar impulsos directos a ese órgano para tratar de hacerle entrar en su razón, no puede pararle, no sabe pararle, puede que sea culpa de mi cabezonería que ninguno de los dos bandos se rinda, así que, la cabecita decide sacar al miedo y colocarlo entre ambas haciendo que el ritmo baje y dejando que poco a poco sea el mismo corazón el que deteriorado por ese ritmo lento, incapaz de seguir al de la otra persona, huya, que a veces esa huida es retroceder y buscar donde esconderse, destrozado, miedoso, autodestructivo... otras veces se tropieza con sus propios pasos y acaba roto, descompuesto... o simplemente se queda atrás, incapaz de seguir el paso y desfallece, cansado, agotado...
¿Cómo hago para que el miedo abrace a ambos y se transforme en protección sana?
Quizás es ese 'hago' el que jode todo.
viernes, 2 de enero de 2015
Es difícil tener esta necesidad de intimidad compartida.
Quiero desenvolverte, lentamente, ir rompiedo los cierres y arrastrar el envoltorio mirando fijamente como tu mirada grita que vaya un poco más rápido, y sonreírme disfrutando de tus ganas y las mías que quedan controladas por el juego de mi mente.
Seguir, seguir, seguir... hasta que no quede nada que nos separe y veamos todo lo que nos puede unir.
Torturarte, sabiendo que la recompensa será tu venganza, unir las marcas de tu piel con mi boca, dejar que mi lengua dibuje los caminos y que el tesoro escondido sea el placer de tus ojos cerrados y el sonido incontenible que abre tu boca en medio de un orgasmo.
Deslizar mis manos por tu piel, enredarme en tu pelo y tirar de vez en cuando para que sepas lo que me cuesta contener las intenciones.
Que le pase lo mismo a mi boca, intentando pasar dulce, ser labios, lengua y saliva pero las ganas dientes, dientes que muerden queriendo llegar más rápido, más dentro...
Y es que llega un momento en que no puedo usar más palabras sutiles y metáforas con estas ganas de follarte, haciendonos el Amor.
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