jueves, 28 de enero de 2016

Quema la foto, eres cenizas.

He vuelto al puente, ha sido un segundo.
Te lo prometo.
Para volver a decir que no estoy jugando y que nunca lo he hecho.
Para romperme sin llorar y escupirte la tristeza como si fuese rabia.
Que no, que tú ganaste, pero dejame decir una vez más que siempre,
gano,
yo.

Soy la loba disfrazada de oveja, a la que nadie teme.
Esa piedra que al cerrar el puño es arena que se escapa entre tus dedos.
La diferencia es que tú nunca cerraste y yo me he abierto.
He vuelto al puente y he tenido demasiadas razones para tirarme y ninguna eras tú.
Ganaste.
Pero me quedo con mis miedos y te duelvo tus mentiras.
Mentiría si jurase que no estoy jugando.

Soy el fuego y estoy quemada.
Ya se que estamos apagados.
Sopla.
Mi deseo es desaparecer.





lunes, 18 de enero de 2016

Hoy, he vuelto a sentir la hostia.

Sin darme cuenta el suelo se ha abierto bajo mis pies, la cuerda que poco a poco se había ido engrosando se ha roto, y no he tenido un segundo para digerirlo, tienen razón esxs malditxs sabixs, no podemos ser conscientes de los procesos de nuestra mente, pero si del resultado.

El resultado golpea uno de nuestros sentidos, por desgracia en mi caso la vista, mis ojos excesivamente curiosos, obsesivamente curiosos, y explota, lava incandescente que brota de mis entrañas y se encuentra con muros que no permiten que salga.

Ya noto como se empieza a extender a un ritmo imparable. Lo inhunda todo y se, con la certeza de quien juega al miedo con la muerte, que es veneno. Del que pudre todo, del que oxida, del que arrasa en silencio.

Tapona cada uno de los orificios de mi cuerpo, y ojalá lo hubiese hecho con las cuencas de mis ojos. Que siguen en lucha involuntaria.