miércoles, 28 de enero de 2015
Mírame.
Mírame hasta cuando no me veas,
cuando te des la vuelta para irte,
cuando me grites,
cuando te enfades,
cuando me regañes,
cuando me odies,
cuando ya no quieras mírarme.
Mírame cuando me claves el puñal,
cuando solo veas lo evidente,
cuando pienses en otrx,
cuando tiemble.
Mírame cuando vayas a olvidarme.
Por favor, mírame.
Quizás no es que la cabeza habla de más, sino que la boca habla de menos.
Siempre vuelvo al mismo lugar, aunque sea solo un rato, y cuando vuelvo noto la hostia y siento que no podré acostumbrarme al dolor, no otra vez, pero acabo encontrando calma, tranquilidad, placer en lo malo conocido que hace que piense en el plan de huida de lo bueno que estaba conociendo.
¿Hay recuerdos buenos? quiero decir, recordar algo bueno y saber que ya no, es una putada, será mejor recordar que algo malo y ya no. Pero también duele recordar algo malo.
No lo sé, ahora mismo solo veo negación, negativismo, negro.
Ne.
En.
¿Hay recuerdos buenos? quiero decir, recordar algo bueno y saber que ya no, es una putada, será mejor recordar que algo malo y ya no. Pero también duele recordar algo malo.
No lo sé, ahora mismo solo veo negación, negativismo, negro.
Ne.
En.
jueves, 22 de enero de 2015
Sola mente junta s
Un dolor, placentero.
Una palabra que no dice nada.
Una caricia que hace herida.
Rompe a sangrar y que quien te vea se alarme,
te compadezca o llore,
de pena o miedo.
Y recomponerse a reír,
sabiendo que solo aquellas personas que no están mirando
son las que pueden entenderlo.
Porque si, estamos sola mente junta s.
jueves, 15 de enero de 2015
¿Hacemos?
Necesito escribir(te), de esa forma que se escribe por alguien sin querer un para, porque esperas que no sea necesario.
Necesito escribir sobre mis miedos, sobre todo lo que callo que es mucho más que lo que hablo, asumir cómo funciono, recordar que mi cabeza y mi corazón tienen la tendencia incontrolabre de llevarse la contraria, de juzgarse, de no compenetrarse.
Seguro que es el miedo que se pone en medio e impide que ambas puedan fundirse.
Partiendo de la base de que siempre me dejo llevar por el corazón, él, me ha demostrado que puede reconstruirse, sigo esperando que la cabecita lo haga.
Cuando la cabeza dice si, el corazón suele dormir, sin embargo, cuando el corazón se despierta bombea con su máxima potencia los sentimientos, eso a lo que llamáis mariposas, yo creo que es el cosquilleo de los sentimientos a borbotones corriendo por las venas, con tanta fuerza que la cabeza no puede regular, se descontrola y no soporta el desorden, así que no encuentra más solución que iniciar la guerra, la cabeza incapaz de frenar ese flujo, solo puede mandar impulsos directos a ese órgano para tratar de hacerle entrar en su razón, no puede pararle, no sabe pararle, puede que sea culpa de mi cabezonería que ninguno de los dos bandos se rinda, así que, la cabecita decide sacar al miedo y colocarlo entre ambas haciendo que el ritmo baje y dejando que poco a poco sea el mismo corazón el que deteriorado por ese ritmo lento, incapaz de seguir al de la otra persona, huya, que a veces esa huida es retroceder y buscar donde esconderse, destrozado, miedoso, autodestructivo... otras veces se tropieza con sus propios pasos y acaba roto, descompuesto... o simplemente se queda atrás, incapaz de seguir el paso y desfallece, cansado, agotado...
¿Cómo hago para que el miedo abrace a ambos y se transforme en protección sana?
Quizás es ese 'hago' el que jode todo.
Necesito escribir sobre mis miedos, sobre todo lo que callo que es mucho más que lo que hablo, asumir cómo funciono, recordar que mi cabeza y mi corazón tienen la tendencia incontrolabre de llevarse la contraria, de juzgarse, de no compenetrarse.
Seguro que es el miedo que se pone en medio e impide que ambas puedan fundirse.
Partiendo de la base de que siempre me dejo llevar por el corazón, él, me ha demostrado que puede reconstruirse, sigo esperando que la cabecita lo haga.
Cuando la cabeza dice si, el corazón suele dormir, sin embargo, cuando el corazón se despierta bombea con su máxima potencia los sentimientos, eso a lo que llamáis mariposas, yo creo que es el cosquilleo de los sentimientos a borbotones corriendo por las venas, con tanta fuerza que la cabeza no puede regular, se descontrola y no soporta el desorden, así que no encuentra más solución que iniciar la guerra, la cabeza incapaz de frenar ese flujo, solo puede mandar impulsos directos a ese órgano para tratar de hacerle entrar en su razón, no puede pararle, no sabe pararle, puede que sea culpa de mi cabezonería que ninguno de los dos bandos se rinda, así que, la cabecita decide sacar al miedo y colocarlo entre ambas haciendo que el ritmo baje y dejando que poco a poco sea el mismo corazón el que deteriorado por ese ritmo lento, incapaz de seguir al de la otra persona, huya, que a veces esa huida es retroceder y buscar donde esconderse, destrozado, miedoso, autodestructivo... otras veces se tropieza con sus propios pasos y acaba roto, descompuesto... o simplemente se queda atrás, incapaz de seguir el paso y desfallece, cansado, agotado...
¿Cómo hago para que el miedo abrace a ambos y se transforme en protección sana?
Quizás es ese 'hago' el que jode todo.
viernes, 2 de enero de 2015
Es difícil tener esta necesidad de intimidad compartida.
Quiero desenvolverte, lentamente, ir rompiedo los cierres y arrastrar el envoltorio mirando fijamente como tu mirada grita que vaya un poco más rápido, y sonreírme disfrutando de tus ganas y las mías que quedan controladas por el juego de mi mente.
Seguir, seguir, seguir... hasta que no quede nada que nos separe y veamos todo lo que nos puede unir.
Torturarte, sabiendo que la recompensa será tu venganza, unir las marcas de tu piel con mi boca, dejar que mi lengua dibuje los caminos y que el tesoro escondido sea el placer de tus ojos cerrados y el sonido incontenible que abre tu boca en medio de un orgasmo.
Deslizar mis manos por tu piel, enredarme en tu pelo y tirar de vez en cuando para que sepas lo que me cuesta contener las intenciones.
Que le pase lo mismo a mi boca, intentando pasar dulce, ser labios, lengua y saliva pero las ganas dientes, dientes que muerden queriendo llegar más rápido, más dentro...
Y es que llega un momento en que no puedo usar más palabras sutiles y metáforas con estas ganas de follarte, haciendonos el Amor.
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