Jamás querría hacerte daño.
Y se que el dolor es tuyo,
pero la culpa es mía.
Jamás querría que ninguna de mis palabras
fuese el puñal que destrozase tus sueños
hasta convertilos en pesadillas.
Jamás querría que ninguno de mis actos
trasformarse tu sonrisa,
en la mueca que aprieta tu mandíbula.
Jámas, jámas, jamás,
sabre Amar sin asumir el dolor que podríamos causarnos,
pero dicen que todo esto es amor romántico y yo,
no sé si quiero razonar mis sentimientos.
miércoles, 21 de octubre de 2015
Mis patadas vuestros olvidos.
A veces pienso en tu espalda desnuda, tirada en la cama, tu cuerpo dormido, despertando mis sentidos.
Esos lunares incitando a mis dedos, como cuando quiero llamar a los timbres de cualquier casa y salir corriendo, sin más razón que la de tirar la mano y esconder la piedra.
[Porque acerco una mano y convierto la otra en una cárcel, mi puño cerrado con el corazón bien estrujado.]
Y pienso en las veces que sonó la alarma y no quisimos despertarnos, y recuerdo la hostia del reloj para decirme que mi tiempo...
ya
había
terminado.
Y hoy, lo recuerdo con una sonrisa en la cara, porque se que todo lo que pudo haber sido y no fue, no será, porque no debió haber sido.
Esos lunares incitando a mis dedos, como cuando quiero llamar a los timbres de cualquier casa y salir corriendo, sin más razón que la de tirar la mano y esconder la piedra.
[Porque acerco una mano y convierto la otra en una cárcel, mi puño cerrado con el corazón bien estrujado.]
Y pienso en las veces que sonó la alarma y no quisimos despertarnos, y recuerdo la hostia del reloj para decirme que mi tiempo...
ya
había
terminado.
Y hoy, lo recuerdo con una sonrisa en la cara, porque se que todo lo que pudo haber sido y no fue, no será, porque no debió haber sido.
martes, 20 de octubre de 2015
Víctimasesinxs.
Me jode cuando me hacéis callar, me da igual si directa o indirectamente, si consciente o inconscientemente.
Pero me jode mucho más cuando lo hacéis desde el victimismo.
Cuando os lleváis a la boca los cadáveres de animales a los que llamáis carne, comida... y tengo que soportar los comentarios sobre su textura, su sabor, como si fuera poco soportar su olor y su visión.
Me jode porque solo pensáis en vuestra incomodidad y no en mi dolor. Porque me llamáis pesada, extremista y me siento sola, incomprendida y muy dolida.
Y si pierdo los nervios, estoy aún más perdida y si os dejo hablar y callo me mato por dentro a mi misma.
Y decís que es una lucha perdida, que ya maduraré, que me deje de gilipolleces, o usáis de nuevo el yo no podría, el yo no puedo, el no me hagas sentir mal.
Vengo a gritaros, que las víctimas no sois vosotrxs, no soy yo, no somos nosotrxs, son ellxs.
Y ahora comentarme, criticarme, tratar de hacerme entrar en vuestra razón, juzgarme, que yo voy a seguir a pesar de los tropiezos y las zancadillas.
Pero me jode mucho más cuando lo hacéis desde el victimismo.
Cuando os lleváis a la boca los cadáveres de animales a los que llamáis carne, comida... y tengo que soportar los comentarios sobre su textura, su sabor, como si fuera poco soportar su olor y su visión.
Me jode porque solo pensáis en vuestra incomodidad y no en mi dolor. Porque me llamáis pesada, extremista y me siento sola, incomprendida y muy dolida.
Y si pierdo los nervios, estoy aún más perdida y si os dejo hablar y callo me mato por dentro a mi misma.
Y decís que es una lucha perdida, que ya maduraré, que me deje de gilipolleces, o usáis de nuevo el yo no podría, el yo no puedo, el no me hagas sentir mal.
Vengo a gritaros, que las víctimas no sois vosotrxs, no soy yo, no somos nosotrxs, son ellxs.
Y ahora comentarme, criticarme, tratar de hacerme entrar en vuestra razón, juzgarme, que yo voy a seguir a pesar de los tropiezos y las zancadillas.
lunes, 19 de octubre de 2015
Sácame de aquí.
Te miro a oscuras y no me veo, veo tus curvas que son mis precipios.
Una tripa que en vez de servirme de colchón, es un trampolín a una piscina vacía, a un ombligo seco de deseo.
Te miro y veo las arrugas de una carne flácida, que no deja ver los vértices de mis demonios, que ya no sé si son míos, tuyos o nuestros.
Pero que no les quiero, ni aquí, ni cerca, ni lejos.
Que he cortado la electricidad de mi piel y tú sigues llamando al timbre para joderme.
Que miro y el problema es que me veo.
La aguja debería marcar que he despertado de un mal sueño, y no clavarseme, como antes hacían mis costillas en sus miedos, para derramar mi sangre sin que nadie lo vea.
No quiero inhundarme (y es más un ruego que una afirmación), que llueve fuera y dentro y te culpo de la culpa con la que me culpas, sin que se me trabe la lengua.
Y te ríes y me dices: 'a ti en esa boca no se te traba nada, todo lo tragas'.
Y ríes y yo lloro, y fuera no saben que hacemos.
Porque somos unx.
Y volvemos a estar rota.
Una tripa que en vez de servirme de colchón, es un trampolín a una piscina vacía, a un ombligo seco de deseo.
Te miro y veo las arrugas de una carne flácida, que no deja ver los vértices de mis demonios, que ya no sé si son míos, tuyos o nuestros.
Pero que no les quiero, ni aquí, ni cerca, ni lejos.
Que he cortado la electricidad de mi piel y tú sigues llamando al timbre para joderme.
Que miro y el problema es que me veo.
La aguja debería marcar que he despertado de un mal sueño, y no clavarseme, como antes hacían mis costillas en sus miedos, para derramar mi sangre sin que nadie lo vea.
No quiero inhundarme (y es más un ruego que una afirmación), que llueve fuera y dentro y te culpo de la culpa con la que me culpas, sin que se me trabe la lengua.
Y te ríes y me dices: 'a ti en esa boca no se te traba nada, todo lo tragas'.
Y ríes y yo lloro, y fuera no saben que hacemos.
Porque somos unx.
Y volvemos a estar rota.
VuelvIr.
No quiero echar la culpa al lunes,
porque ha habido viernes iguales e incluso sábados peores.
Pero que ha sido un día de mierda es algo que tengo muy claro.
A veces, vuelves
para decirme que te has vuelto a ir,
que ya no quieres que seamos unx,
y yo te miro y no me veo;
Te veo a ti,
diciendome que todo está mal,
que es culpa mía,
que mire lo que te he hecho,
y que piensas recordarmelo hasta que te devuelva mi condena.
Ay cuerpecito mio, que caña nos hemos metio.
Y ya no se si eres tú o soy yo la que grita: 'sácame de aquí',
pero nos necesito más que unidxs [hetereogéneos]
que no sepa donde empiezas (porque yo no acabo).
Me dueles,
me dañas y nos daño.
porque ha habido viernes iguales e incluso sábados peores.
Pero que ha sido un día de mierda es algo que tengo muy claro.
A veces, vuelves
para decirme que te has vuelto a ir,
que ya no quieres que seamos unx,
y yo te miro y no me veo;
Te veo a ti,
diciendome que todo está mal,
que es culpa mía,
que mire lo que te he hecho,
y que piensas recordarmelo hasta que te devuelva mi condena.
Ay cuerpecito mio, que caña nos hemos metio.
Y ya no se si eres tú o soy yo la que grita: 'sácame de aquí',
pero nos necesito más que unidxs [hetereogéneos]
que no sepa donde empiezas (porque yo no acabo).
Me dueles,
me dañas y nos daño.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Y si preguntan diré que yo no he sido.
Tengo abrazos, te quieros y lágrimas guardados para tanta gente que solo ha visto distancia, palabras serias, sonrisas, que no se si podré dar, que me estoy ahogando por dentro tan, tan, tan lejos, que aunque grité no me oireis o peor aún no me entenderéis.
Pero que os quiero. Y mojaría vuestras camisas a cambio de un abrazo libre de pena y lleno de fuerza.
No quiero compasión, necesito una sonrisa y un eres humana.
Pero que os quiero. Y mojaría vuestras camisas a cambio de un abrazo libre de pena y lleno de fuerza.
No quiero compasión, necesito una sonrisa y un eres humana.
Yo también puedo escribirte una carta.
Hoy no quiero escribir para nadie, ni si quiera para mi.
Pero hoy escribo por ti, por ti que después de tres años sigues tratando de desentrañar los nudos que estragulan mi pecho, que bloquean mi mente y mueven mis manos.
Y puede que dentro de un mes cuando vuelva a sentarme frente a ti, te mire a los ojos y me ría porque no quiera darte esto, porque no quiera leerte estas palabras que son todas y cada una de las lágrimas que te he negado.
Porque tú crees que puedes romperme y yo aprenderé a recomponerme pero no sabes como sangro por las noche, en silencio.
O quizás lo sabes, pero sigues pensando que soy fuerte. Porque crees en mi, y me empujas al grito de 'valiente'.
Porque me asumes débil y fuerte, porque me sabes humana y yo sigo creyendome monstruo.
Porque me dices que soy secretos, mentiras, que soy todo lo que odio, que soy aquello de lo que me quejo, y yo, sonrío, y me río, porque no quiero romperme.
Porque me has visto niña y mujer, porque me has visto desnuda, vestida, y vacía siempre vacía. Hasta cuando me creía llena.
Porque si quieres te grito que estoy triste, que estoy enfadada, que me odio, que a veces me quiero morir y me siento mal, que a veces me siento mal y me quiero morir. Y lloro.
Que a veces simplemente no quiero existir.
Que me dices que todo tiene causa y tengo que enfrentarla y yo no se como explicarte el vacío de mi mente ante un impulso irrefrenable de romperme. No sé como coño explicarte, que entiendo lo que me dices, pero que no tengo palabras para contradecirte, aunque sepa y sienta que no me entiendes.
Que muchas veces he pensado en abrazarte, pero te visto tan arriba que he sentido que mis brazos no alcanzaban, que yo no soy n a d i e.
Que cada uno de tus abrazos me ha roto pero me he mantenido fuerte. Sabiendo que me sabes débil, pero no queriendo ser una más, un nombre, una cara, un caso, un expediente, una página de vuestros trabajos, una loca, una niña, una paciente.
Que no tengo tantos secretos como parece, quizás dos o tres, unas cuantas espinas clavadas y unas heridas aún supurando, pero siempre bien tapadas.
Y esta, es la primera vez que te escribo, porque estoy harta de no poder hablarte.
PD: y si, tengo miedo, y tristeza y rabia. Y si, aún me queda mucho camino, mi pesimismo dice que igual que antes, que no he hecho más que quitar un lastre adicional que yo misma me colgue, pero que toda la mierda que me hacia caer y buscar amarres sigue aquí, en mi. Dentro, bien dentro.
Que si, que si sirve, que si creo en cada una de als charlas, pero que a veces vuelvo a tener dos años y solo se decir que no, que ese gris que tratas de pintarme lo emborrono en blanco y negro, porque no consigo mantener el equilibrio.
Y que si, que también tengo que darte las gracias, y derramarme.
Pero hoy escribo por ti, por ti que después de tres años sigues tratando de desentrañar los nudos que estragulan mi pecho, que bloquean mi mente y mueven mis manos.
Y puede que dentro de un mes cuando vuelva a sentarme frente a ti, te mire a los ojos y me ría porque no quiera darte esto, porque no quiera leerte estas palabras que son todas y cada una de las lágrimas que te he negado.
Porque tú crees que puedes romperme y yo aprenderé a recomponerme pero no sabes como sangro por las noche, en silencio.
O quizás lo sabes, pero sigues pensando que soy fuerte. Porque crees en mi, y me empujas al grito de 'valiente'.
Porque me asumes débil y fuerte, porque me sabes humana y yo sigo creyendome monstruo.
Porque me dices que soy secretos, mentiras, que soy todo lo que odio, que soy aquello de lo que me quejo, y yo, sonrío, y me río, porque no quiero romperme.
Porque me has visto niña y mujer, porque me has visto desnuda, vestida, y vacía siempre vacía. Hasta cuando me creía llena.
Porque si quieres te grito que estoy triste, que estoy enfadada, que me odio, que a veces me quiero morir y me siento mal, que a veces me siento mal y me quiero morir. Y lloro.
Que a veces simplemente no quiero existir.
Que me dices que todo tiene causa y tengo que enfrentarla y yo no se como explicarte el vacío de mi mente ante un impulso irrefrenable de romperme. No sé como coño explicarte, que entiendo lo que me dices, pero que no tengo palabras para contradecirte, aunque sepa y sienta que no me entiendes.
Que muchas veces he pensado en abrazarte, pero te visto tan arriba que he sentido que mis brazos no alcanzaban, que yo no soy n a d i e.
Que cada uno de tus abrazos me ha roto pero me he mantenido fuerte. Sabiendo que me sabes débil, pero no queriendo ser una más, un nombre, una cara, un caso, un expediente, una página de vuestros trabajos, una loca, una niña, una paciente.
Que no tengo tantos secretos como parece, quizás dos o tres, unas cuantas espinas clavadas y unas heridas aún supurando, pero siempre bien tapadas.
Y esta, es la primera vez que te escribo, porque estoy harta de no poder hablarte.
PD: y si, tengo miedo, y tristeza y rabia. Y si, aún me queda mucho camino, mi pesimismo dice que igual que antes, que no he hecho más que quitar un lastre adicional que yo misma me colgue, pero que toda la mierda que me hacia caer y buscar amarres sigue aquí, en mi. Dentro, bien dentro.
Que si, que si sirve, que si creo en cada una de als charlas, pero que a veces vuelvo a tener dos años y solo se decir que no, que ese gris que tratas de pintarme lo emborrono en blanco y negro, porque no consigo mantener el equilibrio.
Y que si, que también tengo que darte las gracias, y derramarme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)