Cada Domingo llama a la puerta de mi Cabeza la maldita tristeza, y yo me hago la dormida o incluso la muerta, pero ella entra, se cuela, o a lo mejor, yo siempre dejo la puerta de atrás abierta porque no sé (sobre)Vivir sin ella.
Y hace unas horas escribía sobre Ella, y ahora escribo sobre mi.
Porque a veces quiero olvidar mi existencia refugiandome en el Presente, pero siempre llegó manchada de pasado al futuro, y lo dejo todo perdido... ¿Qué habré perdido para sentir este vacío cada Domingo? ¿Qué no me dejaré ganar para sentir que estoy perdiendome otra vez?
¿Qué voy a hacer?
Vuelve a llamar la tristeza y me siento con ella a ver una película, que me sirva de espejo, que me hablé de depresión, Amor y lo cura, que en realidad no entiendo muy bien si me cura o me enferma más, pero me dejo llevar al bucle de sensaciones, porque a veces es más cómodo el dolor seguro que la felicidad efimera o de eso me convence mi amiga.
Se nos acaba la película y en los créditos finales me dice que si quiero que se vaya, la digo que se espere un poco que sino el sillón me queda grande para navegar por el naufragio que se acerca a mis pestañas, y la pido que se cuele entre mis huesos y me revuelva por dentro, que llegue al control de man(d)os y accione mis manos, que mi cerebro siempre ha sido suyo.
Escribo, sin pensar, ella me va guiando, hasta que por fin aparece mi rebeldía que ahora se disfraza de su sonrisa, y que bonita es, tanto que da miedo, pero un miedo de esos que te hacen sentir Viva, supongo que Ella no lo sabe aún, porque yo tampoco he podido explicarselo con la maldita tristeza pululando por mis recovecos, y no quiero empaparla, porque se que este frío se cuela hasta los huesos y que sin quererlo tú le cierrras la puerta de atrás y se cuela por la ventana.
No quiero que tu Presente se manche de mi pasado, y tú no quieres hablar de futuro y a mi se me escurre el tiempo entre las manos dudando entre Ser y estar.
Así que agarrame fuerte la mano, porque vuelvo a temblar y necesito que frenes la caída, mejor, ni la frenes, tumbate en frente mía y te prometo caer justo encima tuya sin hacerte daño, dejando espacio hasta que todo se haya pasado, tú solo dame la base sobre la que reconstruirme y te prometo que no te ataré de pies y manos, pero te amaré de pies a manos.
Joder.
Para que me despiertas si estaba dormidita abrazada a la tristeza, mira la que has liado, ahora tengo que Vivir con ella al lado y no puedo seguir tú paso, echo a correr, intento ponerme a tu lado, pero se ha disfrazado de mi sombra y tira de mi y me frena y justo cuando quiero echar a volar me dices que no tienes alas para dos que si quiero las mías empiece a mover mis manos en sentido contrario, y yo no sé...no...sé...
Dame un punto de apoyo, que no puedo, que la sombra se ha sentado en el suelo y por más que muevo mis manos, no levanto ni dos palmos del suelo, coño...si yo había soñado con lo idílico y había decidido que lo sano era la teoría, y ahora vienes tú con la práctica y yo...yo quiero lo ídilico de los sueños, porque si, siempre dejo algo abierto a la tristeza de los Domingos, al frío, al otoño, al invierno...
Pero quiero que seas mi invitada de honor, que con tus manos desnudes las paredes de mi habitación que tiene vistas al Corazón, que enciendas todas las luces de mi Cabeza y ya no haya sombra que me mantenga en una esquinita arrinconada.
Por favor.
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