Cuando trato de volver a enfrentarme al papel en blanco, al sonido de mis dedos tecleando, al del boli rasgando una hoja de otro cuaderno, que no es el de mis silencios, que no es el de sus canciones, que no es de pasado, que no es de miedos, cuando me enfrento a unas hojas blancas, que no poder pintar de negro, en las que mis fantasmas no pueden danzar con mentiras, con nudos que ahogan, con lágrimas contenidas, con almohadas mojadas, con gemidos rompiendo el silencio, ni piel rasgada, entonces es cuando creo que estoy Viva, porque Soy, porque no estoy sintiendo, sino que vivo sintiendo.
Y asumo que no se escribir feliz, que por eso será que mis ''favoritxs'' nunca han tenido definición, que cuando me preguntaban mi color y respondía cielo, podía saber si desnudarme o disfrazarme:
Azul, tranquila, paciente, inocente, calmada, niña, soñadora, todo lo bueno que hayas imaginado porque nunca te hayas sentado al borde de un precipicio y al pisar el vacío, levantases los ojos y no supieses si toda tu sangre ya había abandonado tu cuerpo y te invitaba a tirarte...
Que no te fijaste en los relámpagos que cortaban la oscuridad, un filo brillante, rápido, que licuaba el dolor, que rompia los muros, que abria la carne y mojaba, que a vosotrxs os hacía correr y a mi quedarme, riendo, sin sentido, porque nunca lo tuve y sería mentira decir que lo he perdido.
Pasé del sex(t)o (sin) sentido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario