Puede que me haya odiado por encima de mis posibilidades, pero dame galletas y llámame por mi nombre. Entonces sabré que voy a romper todos los malditos espejos. Y que no contenta con ello, seguiré mirandome, provocandome, hasta que sea mi reflejo el que se decida a romperme, cansado de que le culpe de todos mis males.
Dejame deslizarme, flojito, haz como que no me ves, porque quiero esconderme y huir, ser un secreto. Pero mírame, que no puedas evitar saber que estoy, y que ya no soy, dejame, que así podré culparme de ello.
Dame mi culpa, llevate el daño, yo solita puedo hacermelo.
Cuando me hablaban de escribir sin patrones, pensé en un vestido mal cosido, en un ropaje indefinido, en mi cuerpo, y supe que debía dar(me) una oportunidad.
Para
odiarme
de otra forma.
Que no fuese la mía, pero que pudiese llegar a serlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario