martes, 31 de diciembre de 2013

Que aparezcas de repente y eso justifique mi obsesión con buscarte entre la gente.

No voy a negar que me muero de ganas por ganar nuestro juego, pero tengo aún más ganas de nunca dejar de jugar. De colarte un beso en cada abrazo y un te quiero en cada sonrisa con la mirada.

Que aparezcas de repente y eso justifique mi obsesión con buscarte entre la gente, que no sepamos de que hablar, pero en silencio nos digamos lo que pensamos.
Nadie puede entender que sabemos usar la magia de las palabras para acariciarnos sin necesidad de tocarnos.
Estar, no significa hablar cada día, verse cada cierto tiempo, significa aparecer cuando más te necesitan, frenar caídas y curar heridas, sangrar cuando la otra persona llora y saber esperar.
No le voy a poner nombre a algo que es imposible de explicar. No voy a decir que me avergüenzo de sentir, ni voy a esconder lo importante que eres para mi.

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