martes, 31 de diciembre de 2013

Que querer es poder, y poder es luchar.

Como no hacer recuento de las cicatrices que me has dejado.
Maldito y bendito año, me había ido asesinando poco a poco, dejando a cada respiración un poco de mi alma, convirtiendome en algo que era todo lo contrario a yo. Creía que nunca dejaría de caer, que me faltaría valentía para darme la hostia que terminara con todo y de repente apareció una mano, una mano formada por dedos, dedos de las personas que se unieron para agarrarme, para frenar, para tumbarme en el suelo y animarme a levantarme y echar a andar. Y por más que me revolvía tirada en el suelo teniendo pesadillas y gritando que me iba a tirar, que esta vez iba a caer de verdad, que esta vez no iba a fallar... supisteis esperar, dejarme pelear con mis demonios y matar poco a poco mis monstruos para irme haciendo fuerte.
No podría estar más agradecida y orgullosa de ir poco a poco saliendo de la mierda, de ir poco a poco reconociendo mi silueta en el espejo y poder gritarle, aquí estoy, esta soy yo, y he venido para quedarme, para luchar y ganar, porque nada ni nadie me va a parar, porque no quiero volver a tropezar con mis monstruos, caerme y negarme a levantar, eso se acabo.
Estoy aquí para luchar contra mi y contra todo lo que haga mal, estoy aquí para acaparar toda la felicidad que me merezco y demostrarle al mundo entero que todos podemos.
Que querer es poder, y poder es luchar.
Gracias, a todos los que estáis a mi lado hasta cuando no lo estáis, a los que aguantáis, a los que empujáis, a los que esperáis, a los que no os rendiís, a los que me gritáis y me animáis, a los que crecéis y sabéis ser pequeño a mi lado.
Gracias por haberme hecho resucitar cuando me había matado sin dejar de respirar.
Voy a aprovechar al máximo esta nueva oportunidad, y claro que tendré tropezones, caídas y ganas de no seguir, pero ahora sé que puedo, que debo y sobre todo, que quiero (y que os quiero).

No hay comentarios:

Publicar un comentario