No consigo sentirme vacía, me siento terriblemente llena de nadas, y es que las mentiras, las desvalorizaciones, las sustituciones, los desprecios, son nada. Y así me siento.
Siento, que no es que haya dado todo lo que tenía, sino que he dado todo lo que sentía, todo lo que soy, tanto, que me he perdido. Me vacíe y me llené de todo lo que me dabas, lo cual moldeaba y pintaba para que fuese de los colores que más me gustaban. Y ahora, mis lágrimas han corrido la pintura y han limpiado el perfume, ha salido la mierda, de la que me había construido. No soy barro moldeable, soy mierda, que se esparce por cada pensamiento que intento llevar a buen camino.
Tal vez, nunca me insultaste, pero dolieron todas esas palabras dichas a destiempo. Y eso quieres seguir haciendo, poniendo mis necesidades a la epera de tu tiempo. ¿Y dónde mierdas está el maldito tiempo en el que yo te he necesitado? ¿Dónde están las ganas de salvarme cuando no puedo respirar? Te has girado, has mirado hacia otro lado y has buscado otro mar donde nadar, mientras yo me ahogaba en el que habiamos creado. No has corrido ha echarme una mano, y quizás eso es lo que tengo que asumir, que nunca has estado cuando te he necesitado, nunca he sido prioridad en el mapa de tus necesidades. Nunca lo fuimos.
Me comen los nervios y amenazan con tirarme al fondo, con hacerme caer de nuevo al agujero en el que estoy trepando. Y quizás, nunca he trepado, solo he reptado buceando entre lágrimas del pasado.
Nunca has sido capaz de gritar, aquí estamos, ante el mundo. Yo no he hecho más que dejarlo escrito en cada paso que daba por mi vida.
Cuando me has visto caer, me has empujado para que me fuese un poco más abajo. Sabes perfectamente lo que me hace deshacerme, y lo has puesto en frente mia cuando menos podía aguantarlo.
¿Dónde está el Amor que tanto hemos dicho hacer? Ah, tal vez solo fue sexo.
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