jueves, 15 de enero de 2015

¿Hacemos?

Necesito escribir(te), de esa forma que se escribe por alguien sin querer un para, porque esperas que no sea necesario.

Necesito escribir sobre mis miedos, sobre todo lo que callo que es mucho más que lo que hablo, asumir cómo funciono, recordar que mi cabeza y mi corazón tienen la tendencia incontrolabre de llevarse la contraria, de juzgarse, de no compenetrarse.
Seguro que es el miedo que se pone en medio e impide que ambas puedan fundirse.

Partiendo de la base de que siempre me dejo llevar por el corazón, él, me ha demostrado que puede reconstruirse, sigo esperando que la cabecita lo haga.

Cuando la cabeza dice si, el corazón suele dormir, sin embargo, cuando el corazón se despierta bombea con su máxima potencia los sentimientos, eso a lo que llamáis mariposas, yo creo que es el cosquilleo de los sentimientos a borbotones corriendo por las venas, con tanta fuerza que la cabeza no puede regular, se descontrola y no soporta el desorden, así que no encuentra más solución que iniciar la guerra, la cabeza incapaz de frenar ese flujo, solo puede mandar impulsos directos a ese órgano para tratar de hacerle entrar en su razón, no puede pararle, no sabe pararle, puede que sea culpa de mi cabezonería que ninguno de los dos bandos se rinda, así que, la cabecita decide sacar al miedo y colocarlo entre ambas haciendo que el ritmo baje y dejando que poco a poco sea el mismo corazón el que deteriorado por ese ritmo lento, incapaz de seguir al de la otra persona, huya, que a veces esa huida es retroceder y buscar donde esconderse, destrozado, miedoso, autodestructivo... otras veces se tropieza con sus propios pasos y acaba roto, descompuesto... o simplemente se queda atrás, incapaz de seguir el paso y desfallece, cansado, agotado...

¿Cómo hago para que el miedo abrace a ambos y se transforme en protección sana?

Quizás es ese 'hago' el que jode todo.

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