viernes, 2 de enero de 2015

Es difícil tener esta necesidad de intimidad compartida.


Quiero desenvolverte, lentamente, ir rompiedo los cierres y arrastrar el envoltorio mirando fijamente como tu mirada grita que vaya un poco más rápido, y sonreírme disfrutando de tus ganas y las mías que quedan controladas por el juego de mi mente.
Seguir, seguir, seguir... hasta que no quede nada que nos separe y veamos todo lo que nos puede unir.
Torturarte, sabiendo que la recompensa será tu venganza, unir las marcas de tu piel con mi boca, dejar que mi lengua dibuje los caminos y que el tesoro escondido sea el placer de tus ojos cerrados y el sonido incontenible que abre tu boca en medio de un orgasmo.
Deslizar mis manos por tu piel, enredarme en tu pelo y tirar de vez en cuando para que sepas lo que me cuesta contener las intenciones.
Que le pase lo mismo a mi boca, intentando pasar dulce, ser labios, lengua y saliva pero las ganas dientes, dientes que muerden queriendo llegar más rápido, más dentro...
Y es que llega un momento en que no puedo usar más palabras sutiles y metáforas con estas ganas de follarte, haciendonos el Amor.


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