jueves, 4 de abril de 2013
Morfeo salvame de los precipicios que me dan vértigo las ojeras.
¿Quién soy? ¿Queda algo de mi? ¿He sido alguien en algún momento? ¿Son estas cenizas lo que fui o lo que seré? No sé, no sé... Se que ardí más de mil veces porque soy experta en echar leña al fuego que ya se ha apagado. Y lo irónico es que tú, a quien escribo todas las palabras, por quien ardo, me reconstruyo, caigo y me arrastro, no sabes nada, o no entiendes lo que sabes. Porque es difícil que dos personas entiendan el trocito de alma que se le pone a cada palabra, es difícil descifrar miradas, abrazos, caricias, detalles y gestos pequenormes que quedan ocultos en lo que parece nada.
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