domingo, 3 de noviembre de 2013
.
Música clásica, con instrumentos de cuerda, siempre he pensando que son más fríos, no necesitan una parte de ti para sonar, puedes cargarlos emocionalmente , sin miedo a que noten que estás rompiendote. Música alta, tan alta que no oiga el sonido que hacen mis manos al vaciarse en el papel. Empezar una y otra vez, borrar, rescribir, tachar, volver a empezar, seguir, correr hacia el punto, no querer llegar al final, entrar en el juego al que invitan tus oídos. Porque cuando te pones música y no tienes claro lo que quieres escribir, solo te dejas llevar por lo que te hacen sentir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario