viernes, 1 de noviembre de 2013

Tirale bocaos al mundo entero.

Ese empeño de no ser el segundo plato os ciega, ¿Preferís ser el principal?
Yo siempre he aspirado a ser el postre, será por eso de poder ser el punto final, por sentir el poder de hacerte olvidar, el gusto del resto de la comida y que te centras en disfrutar el cambio, marcar la diferencia, ser el punto, más bien y a parte.

Y así quise ser yo, el final de todos y cada uno de tus precipicios, la razón de convertir todas tus pontencialidades en realidad, la que esperaba sin miedo a perder su esencia, mientras te veía disfrutar avanzando, siempre con miedo de que decidierás quedarte a medio camino o torcer hacia el café, quien sabe, lo mismo no necesitabas ese endulzar cada uno de los golpes que te diste al caminar.
Sigo aquí, sintiendo el frío, soñando con el calor de tus labios y esa magia que tienen de poder hacerme formar parte de ti.
Quiero ser quien de sentido a cada bocado que diste y te dieron. Calmar tu búsqueda infinita y ofrecerte el cambio que andas necesitando.

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