He perdido la cuenta de las veces que han pedido ver mis tatuajes, sin saber lo que escondían.
De las veces que han agarrado mi antebrazo y observado mi muñeca, en silencio, porque nadie sabe que decir cuando descubre que ha llegado demasiado lejos.
Porque te averguenzas y me averguenzo y juro que por dentro muero.
Porque a veces, lo único que espero es una caricia, en silencio, que me diga no eres invisible, tu dolor no es invisible.
Que no quiero sermones, ni charlas filosóficas, que coño me vas a decir, no me interesa. De verdad que no. Que solo quiero esa maldita caricia. Y respeto.
Que asumas que has llegado demasiado lejos y me valores, cerrando la puerta.
Si quiero hablar, lo haré, si no soy capaz te lo diré.
Es complicado, soy complicadx. Pero te diré algo muy fácil de entender: mi locura, no tecura.
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