Jamás querría hacerte daño.
Y se que el dolor es tuyo,
pero la culpa es mía.
Jamás querría que ninguna de mis palabras
fuese el puñal que destrozase tus sueños
hasta convertilos en pesadillas.
Jamás querría que ninguno de mis actos
trasformarse tu sonrisa,
en la mueca que aprieta tu mandíbula.
Jámas, jámas, jamás,
sabre Amar sin asumir el dolor que podríamos causarnos,
pero dicen que todo esto es amor romántico y yo,
no sé si quiero razonar mis sentimientos.
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