Hoy no quiero escribir para nadie, ni si quiera para mi.
Pero hoy escribo por ti, por ti que después de tres años sigues tratando de desentrañar los nudos que estragulan mi pecho, que bloquean mi mente y mueven mis manos.
Y puede que dentro de un mes cuando vuelva a sentarme frente a ti, te mire a los ojos y me ría porque no quiera darte esto, porque no quiera leerte estas palabras que son todas y cada una de las lágrimas que te he negado.
Porque tú crees que puedes romperme y yo aprenderé a recomponerme pero no sabes como sangro por las noche, en silencio.
O quizás lo sabes, pero sigues pensando que soy fuerte. Porque crees en mi, y me empujas al grito de 'valiente'.
Porque me asumes débil y fuerte, porque me sabes humana y yo sigo creyendome monstruo.
Porque me dices que soy secretos, mentiras, que soy todo lo que odio, que soy aquello de lo que me quejo, y yo, sonrío, y me río, porque no quiero romperme.
Porque me has visto niña y mujer, porque me has visto desnuda, vestida, y vacía siempre vacía. Hasta cuando me creía llena.
Porque si quieres te grito que estoy triste, que estoy enfadada, que me odio, que a veces me quiero morir y me siento mal, que a veces me siento mal y me quiero morir. Y lloro.
Que a veces simplemente no quiero existir.
Que me dices que todo tiene causa y tengo que enfrentarla y yo no se como explicarte el vacío de mi mente ante un impulso irrefrenable de romperme. No sé como coño explicarte, que entiendo lo que me dices, pero que no tengo palabras para contradecirte, aunque sepa y sienta que no me entiendes.
Que muchas veces he pensado en abrazarte, pero te visto tan arriba que he sentido que mis brazos no alcanzaban, que yo no soy n a d i e.
Que cada uno de tus abrazos me ha roto pero me he mantenido fuerte. Sabiendo que me sabes débil, pero no queriendo ser una más, un nombre, una cara, un caso, un expediente, una página de vuestros trabajos, una loca, una niña, una paciente.
Que no tengo tantos secretos como parece, quizás dos o tres, unas cuantas espinas clavadas y unas heridas aún supurando, pero siempre bien tapadas.
Y esta, es la primera vez que te escribo, porque estoy harta de no poder hablarte.
PD: y si, tengo miedo, y tristeza y rabia. Y si, aún me queda mucho camino, mi pesimismo dice que igual que antes, que no he hecho más que quitar un lastre adicional que yo misma me colgue, pero que toda la mierda que me hacia caer y buscar amarres sigue aquí, en mi. Dentro, bien dentro.
Que si, que si sirve, que si creo en cada una de als charlas, pero que a veces vuelvo a tener dos años y solo se decir que no, que ese gris que tratas de pintarme lo emborrono en blanco y negro, porque no consigo mantener el equilibrio.
Y que si, que también tengo que darte las gracias, y derramarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario