Me jode cuando me hacéis callar, me da igual si directa o indirectamente, si consciente o inconscientemente.
Pero me jode mucho más cuando lo hacéis desde el victimismo.
Cuando os lleváis a la boca los cadáveres de animales a los que llamáis carne, comida... y tengo que soportar los comentarios sobre su textura, su sabor, como si fuera poco soportar su olor y su visión.
Me jode porque solo pensáis en vuestra incomodidad y no en mi dolor. Porque me llamáis pesada, extremista y me siento sola, incomprendida y muy dolida.
Y si pierdo los nervios, estoy aún más perdida y si os dejo hablar y callo me mato por dentro a mi misma.
Y decís que es una lucha perdida, que ya maduraré, que me deje de gilipolleces, o usáis de nuevo el yo no podría, el yo no puedo, el no me hagas sentir mal.
Vengo a gritaros, que las víctimas no sois vosotrxs, no soy yo, no somos nosotrxs, son ellxs.
Y ahora comentarme, criticarme, tratar de hacerme entrar en vuestra razón, juzgarme, que yo voy a seguir a pesar de los tropiezos y las zancadillas.
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